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martes, 31 de julio de 2012

Avance: Agosto '12

Avance

Agosto 2012


31 de Julio de 2012

¡¡¡ Estrenamos publicación !!!


Para que sea más cómodo a quienes visitáis este blog, se ha decidido publicar un blog mensual (a finales) donde se avance lo que se publicará al mes siguiente. Así, sólo tendréis que apuntaros un memorandum para acordaros de visitar aquella publicación que más os llame la atención. Se había decidido crear un servicio de envío postal pero la empresa no se puede hacer cargo (aún) de ello.

Espero que sea de vuestro agrado, que os sea útil y que sigáis disfrutando con la lectura de las palabras que teclean mis frágiles dedos. Y ahora, el avance de las publicaciones del mes de Agosto, por días:

Día 1 : Las Cuatro Estaciones: Primavera <-- ¡¡¡ NUEVO !!! 
Día 5 : Segunda entrega a cargo de El Poeta Errante. ¿Qué nos contará de nuevo nuestro reciente colaborador? ¿Será el segundo tan interesante o más que el primero? 
Día 11 : Las Cuatro Estaciones: Verano <-- ¡¡¡ NUEVO !!! 
Día 15 : Nuevo capítulo de El Secreto. ¿Quién es Roberto? ¿Por qué han ido al Salmerín? ¿Y por qué es un lugar temido por ellos? 
Día 21 : Las Cuatro Estaciones: Otoño <-- ¡¡¡ NUEVO !!! 
Día 25 : Continuación de la última aventura de El Paseante. ¿resolverá el misterio de la mujer intocabley repetida? 
Día 31 : Las Cuatro Estaciones: Invierno <-- ¡¡¡ NUEVO !!! 
Disfrutad con las publicaciones, expresas para vosotras/os, para que las disfrutéis.

miércoles, 25 de julio de 2012

El Paseante nº 6

El Paseante nº6

25 de Julio de 2012




"¡Es increíble!", debe pensar "El Paseante". Normalmente, a las personas se les puede tocar.
Pero a esta mujer, no.
"El Paseante" se queda quieto, observando a la mujer que no puede tocar, preguntándose si será culpa propia o un truco de magia. Bastante extraño fue salir vivo de un disparo.
Se fija que algo extraño rodea el cuerpo de la mujer. Parece una débil luz que intenta iluminar la niebla que rodea la figura de la joven.
- ¿Me puedes decir qué ha pasado?

La mujer lo mira temerosa, cree que es alguien maligno porque no puede tener contacto con él.
- ¿Me oyes? ¿Puedes decirme qué te ha pasado?
- No sé... no sé...
La mujer titubea, se lleva un dedo a la boca y baja la mirada.
- No pasa nada, tranquila, aquí estoy yo para ayudarte.
La mujer alza un poco la mirada y ve brillar los ojos de "El Paseante".
- No sé, es algo extraño.
- Cuéntame.
- Recuerdo que estaba caminando allá abajo -señala a donde terminan los escalones- e iba a subir las escaleras...
La mujer hace una breve pausa.
- ... y luego me encuentro aquí.
"El Paseante" queda un momento pensativo, podría ser amnesia. Hay tantos tipos de ella que no acierta a descubrir cuál es la que le puede afectar.
Inmediatamente, "El Paseante" abre los ojos considerablemente y dice:
- Vamos abajo.
La mujer calla, mira a "El Paseante" y arquea una ceja. No entiende qué quiere hacer.
Al ver el rostro de la joven, "El paseante" se explica:
- Si bajamos al pie de la escalera quizá tengamos la respuesta a lo que te pasa.
- Pero si no me pasa nada, me encuentro bien...
- No es cierto, tienes una pérdida de memoria. Además, de memoria reciente.
- Pero...
- Nada, hay que descubrir porqué no recuerdas nada. Vamos.
La mujer hace un gesto de asentimiento y los dos bajan por las escaleras.
Al llegar al último tramo los dos se paran, en sus rostros la expresión de la sorpresa. "El Paseante" no lo entiende.
Ella tampoco.
Al pie del último escalón yace el cuerpo, al parecer sin vida, de la joven que resplandece.



sábado, 14 de julio de 2012

El Secreto nº 4


Capítulo 4
15 de Julio de 2012

Paco cogió el coche y se dirigió al restaurante donde Sonia, su ex esposa, comía todos los Viernes. Por el camino iba pensando en qué podría haber pasado para que Sonia le llamara de repente. Hacía varias semanas que no sabía nada de ella. Esperaba que no se tratara de aquello, no quería recordar de nuevo aquellos días, temía volver a necesitar las pastillas.

Llegó al restaurante y allí de pie estaba Sonia, esperándole. Parecía mentira, después de tanto tiempo y aún la encontraba atractiva y sexy, con esa falda que sin ser mini mostraba parte de aquellos muslos que, tiempo atrás, sus manos y su boca habían recorrido.

Se paró enfrente de ella y abrió la puerta.

- Hola, Sonia.
- Hola, Paco.

La preocupación era la única expresión que tenía Sonia en la cara, parecía una persona vulnerable a todo y a todos. Paco hizo una mueca recordando a la dama de hierro que conoció, que no se detenía ante nada, aunque no tuviera la razón.

- Entra -dijo Paco.
- Vamos al Salmerín -dijo Sonia mientras se sentaba en el coche y cerraba la puerta.
- ¿Al Salmerín? No creo yo que...
- Por favor, Paco, esto es serio. Debemos ir allí.
- Vale... pero nada de trucos, que nos conocemos.
- ¿Crees que estoy para trucos? -dijo alzando la voz mientras extendía la mano derecha, que temblaba como si tuviera mucho frío.
- Vale, tranquila. Vamos al Salmerín y hablamos.
- Gracias -musitó Sonia.

Paco se tomó en serio ese encuentro pues Sonia no pedía favores y, menos aún, daba las gracias. Se dirigió al Salmerín, una casa apartada de la ciudad que pertenecía a la familia de Sonia. Tanto ella como sus dos hermanos decidieron dejarla a su suerte, después de lo que pasó aquella vez, algo que nadie quiere recordar.

Cuando llegaban hacia la casa por el descuidado camino, que una gran cantidad de malas hierbas cubría, vieron la figura de alguien dirigirse hacia ellos.

- ¡Roberto! -exclamó Sonia.



jueves, 5 de julio de 2012

El Poeta Errante nº 1



El primero, como debe ser
5 de Julio de 2012

El primero siempre es el inicio de una nueva etapa, ya sea por primera vez como después de una renovación. En mi caso, es la primera vez que escribo un blog de pensamientos aquí, puesto que aquí nuevo soy.
Me gustaría mantener el suspense al igual que la sorpresa. Imposible hacerlo mientras nadie dé un paso adelante y se ofrezca voluntario para ello.
Imagínate una vida donde un desconocido como yo llama a tu puerta y te ofrece la oportunidad de actuar como si le conocieras de siempre, como si fuera el vecino amable que siempre te echa una mano, como el amigo que nunca te ha fallado, como el amante que nunca te decepcionará, como el cartero que, siempre, llama dos veces.
Antes de escribir piensa, no en qué vas a exponer sino en cómo lo vas a escribir. Ya se sabe, cada persona es un mundo y, como tal, interpreta a su manera. Por ello y para evitar confusiones, siempre es mejor pararse un segundo, reflexionar sobre los posibles significados de lo que vamos a decir y elegir la forma más adecuada de expresión para dar a entender única y exclusivamente lo que queremos.
Termino, no para marcharme (que me quedaré una temporadita por aquí) sino para seguir deambulando y divagando acerca del sentido de la vida y el humo de los cigarros. Quizá sobre alguna neurona afectada por el alcohol. Seguramente sobre alguna imbecilidad llamada "idea política". Nunca sobre el mayor malestar de la humanidad, la "religión".
 El Poeta Errante

lunes, 25 de junio de 2012

El Paseante nº 5

El Paseante nº 5

25 de Junio de 2012

La ciudad se va iluminando gracias a antiguas farolas restauradas por obra del alcalde, una medida para preservar la ciudad. “El Paseante” camina algo sombrío, reflexiona sobre lo ocurrido varias noches atrás (léase nºs 3 y 4). Aquella bala debía haberle matado, pero no fue así. Continuó como si hubiera sido un simple golpecito. Incluso el pequeño orificio se había cerrado, sin dejar marca alguna.
Continúa avanzando por la gran avenida hasta llegar a la calle del ascensor, a mano izquierda.
Esta calle continúa a la derecha creando, visto desde el aire, una gigantesca jota invertida. En la curva hay un ascensor que facilita el descenso a la calle inferior, aunque normalmente se utilizan los 83 escalones de la escalera que desciende a su izquierda.
A dos metros del primer peldaño, una mujer joven, de rubios cabellos y pálida tez, mira a todos lados sin encontrar lo que busca. Cuando sus ojos se encuentran con los de “El Paseante”, echa a correr en su dirección y empieza a llorar.
- ¿Qué pasa, mujer? ¿Por qué lloras?
La mujer apenas puede hablar, balbucea sonidos mezclados con angustia.
- Vale, vale, tranquila.
La mano de “El Paseante” se posa en el hombro de la joven. La expresión en el rostro de “El Paseante” muta a sorpresa al ver cómo su mano atraviesa el cuerpo de la mujer.
- ¡No puede ser!
- ¿Qué pasa? –logra decir la joven.
- ¡No te puedo tocar!

viernes, 15 de junio de 2012

El Secreto nº 3


Capítulo 3
15 de Junio de 2012




Sonia se había levantado ese Viernes con muy buen humor. Tenía ganas de que llegara la hora de poder irse de fin de semana con su amante, que le había prometido ser sensacional. No veía la hora de estrenar los dos trapitos que se había comprado para la ocasión.

Se fue a la oficina, como cada Viernes, entre el tumulto de gente nerviosa por la llegada del fin de semana. Parecía que llegaba el fin del mundo.

Llegó a su mesa y vio el montón de papeles que había que revisar antes de que acabara el día y una mueca de agobio asomó en su rostro. Encima de todos ellos había un sobre, sin sello y sin remitente, a su nombre. Lo metió en el bolso y se dispuso a terminar con el papeleo lo antes posible.

A las dos salió toda orgullosa de sí misma, no sólo por haber terminado con el papeleo que tenía sino también por haber podido dejar terminado el informe trimestral, que no era necesario hasta el Martes.

Se fue a comer, como todos los Viernes, al restaurante que había dos calles más arriba y cuando estaba tomando el café, se acordó del sobre.

Lo sacó del bolso, lo abrió y comenzó a leer la hoja que había sacado. Su rostro comenzó a mutar en sorpresa para terminar mostrando asombro y miedo.

Rápidamente cogió el teléfono y marcó un número. Su pulso estaba acelerado, su corazón bombeaba el doble de rápido y su respiración, agitada.

- ¿Diga? -se oyó al otro lado.
- Paco, soy yo, tengo que hablar contigo.
- Dime, dime.
- No, por teléfono no. Tenemos que vernos. - Pero, ¿qué ha pasado?
- Tenemos que vernos ya. Ven a buscarme, rápido.
- Vale, tranquila, ahora voy para allá.

Cuando terminó de hablar, cogió sus cosas y salió a la calle para esperar a Paco.



viernes, 25 de mayo de 2012

El Paseante nº 4


El Paseante
nº 4
25 de Mayo de 2012



Un hilo de color rojo cae desde el lado izquierdo del pecho de "El Paseante".
Una mujer en el suelo tiembla de nerviosa que está, la faz descompuesta.
Un hombre frente a "El Paseante" con una pistola en la mano izquierda.
La noche no es como las demás. En el aire se puede respirar dolor, miedo, intranquilidad.
"El Paseante" se inclina hacia el suelo, su mano derecha tapando el agujero en su pecho, e hinca la rodilla derecha en la fría acera.
El hombre se aleja dos pasos y voltea en dirección a la mujer. Sus ojos expresan sorpresa pero su cuerpo quiere terminar lo que empezó.
La mujer intenta alejarse del hombre arrastrándose por el suelo pero el hombre la coge del pelo y tira hacia sí, sacando un alarido de la garganta de la mujer.
- Dije... que te ibas a arrepentir.
El hombre gira la cabeza y ve a "El Paseante" de pie, ante él. La camisa muestra los restos de una sangre recién muerta y el agujero del pecho ha desaparecido.
Sorpresa, confusión y miedo dibujan el rostro del hombre, que recibe un certero puñetazo en la mejilla izquierda. El siguiente va derecho al estómago, haciendo que se incline de sopetón, hacia el suelo.
Un rodillazo le parte el tabique nasal a la vez que lo deja inconsciente en el suelo.
"El Paseante" extiende su mano a la mujer, que aún está en el suelo. Mientras la ayuda a levantar, le dice:
- Llame a la policía.
Después, la mujer ve cómo "El Paseante" se aleja paseando, como si nada hubiera ocurrido.

<-*  FIN *->

martes, 15 de mayo de 2012

El Secreto nº 2


Capítulo 2 
15 de Mayo de 2012

"¡Pues claro que quiero!", dijo para sus adentros Marta, pues lo encontraba atractivo.

- Un hombre importante y tan ocupado no tendrá tiempo para alguien como yo.
- ¿Cómo que no? Dime cuándo tienes fiesta ...
- El Domingo y el Lunes.
- ¡Qué casualidad! Yo los Domingos tengo todo el día libre y este Lunes me he cogido el día para mí solo. Bueno, si me quieres hacer compañía, para nosotros dos.

Marta notó un acaloramiento en sus mejillas a la par que no podía seguir mirando a aquel hombre que tan rápido se había acercado a ella. Había construido una barrera en torno suyo y se le hacía difícil abandonarla.

- Bueno -continuó Paco- llámame el Domingo y te iré a recoger.

Y le entregó una tarjeta que ella guardó casi inmediatamente. De pronto sonó el teléfono de Paco y Marta se alejó un par de pasos.

- ¿Diga?
- ...
- Dime, dime.
- ...
- Pero, ¿qué ha pasado?
- ...
- Vale, tranquila, ahora voy para allá.

Una muestra de preocupación se reflejó en la cara de Paco cuando colgó el teléfono.

- Discúlpame Marta, me tengo que ir.
- Descuide señor, en su cuenta, como siempre.
- De tú, chiquilla, de tú.
- Vale, en tu cuenta, como siempre.
- Acuérdate de llamarme.
- Lo haré, Paco. Y gracias.
- Gracias a ti por ser como eres.

Y Marta volvió a ruborizarse mientras Paco se ponía la chaqueta y salía del restaurante.


miércoles, 25 de abril de 2012

El Paseante nº 3


El Paseante
nº 3
25 de Abril de 2012

Es de noche y “El Paseante” aprovecha para recorrer las calles de la ciudad. Tranquilo y despreocupado, con la seriedad que le caracteriza, ve cómo llegan algunos del trabajo, conduciendo sus coches a las zonas de aparcamiento o a cocheras propias.
Hay que dejar que las máquinas también descansen.
Tres hombres se despiden en una esquina. Uno toma el camino de la derecha; otro cruza a la acera de enfrente y se aleja de los otros dos; el tercero hace una llamada, intercambia unas palabras y, después de guardar el teléfono, camina en dirección a “El Paseante”.
Al pasar a su lado intenta disimular que lo está observando y juzgando. Acelera el paso creyendo que “El Paseante” no se ha dado cuenta. Pero “El Paseante” se entera de todo, es un observador nato que sabe incluso secretos que nadie ha contado.
Al llegar a la esquina ve a su izquierda, a unos veinte metros de distancia, un hombre que está amenazando a una mujer. “Otra vida que salvar”, piensa “El Paseante” mientras se dirige hacia ellos.
- ¡Dame lo que llevas, rápido!
- ¡Socorro, que alguien me ayude!
- ¡Cállate!
Al son del grito, el hombre abofetea a la mujer dos veces. Al alzar la mano por tercera vez, “El Paseante” le coge la muñeca y lleva el brazo del hombre hacia atrás, provocando que se retuerza, momentáneamente, de dolor.
- ¡Suéltame, cabrón!
- Vigila tus palabras… y tus actos.
La voz de “El Paseante” no muestra más que un serio registro de voz, autoritario y firme.
- ¡Te arrepentirás…!
- Tú sí que debes arrepentirte…
Un sonido seco que rompe el resto del silencio de la calle no le deja acabar la frase.
“El Paseante” suelta la mano derecha del hombre y ve que en la izquierda sostiene una pistola.
La mujer profiere un chillido y los tres ven cómo sale sangre del agujero en el pecho que tiene “El Paseante”…

domingo, 15 de abril de 2012

El Secreto nº 1

Capítulo 1

15 de Abril de 2012
- ¡Discúlpeme, señor! -dijo Marta casi en un grito.
- ¿Disculparte, por qué? -respondió Paco- ¿Acaso lo has hecho a propósito?
- ¡No, señor! Tropecé sin darme cuenta y ...
- Entonces, no tienes porqué pedir disculpas. Tropezar es humano y una gota de vino en mi camisa no me va a matar -dijo Paco esbozando una cordial sonrisa.
Marta, cabizbaja, comenzó a ruborizarse por el trato tan amable que le estaba dando ese señor que sólo conocía de verlo asiduamente. Le daba vergüenza haber tenido sus primeras palabras con él en tan delicada situación y no sabía cómo actuar.
- Permíteme ver, aunque sea por un instante, una sonrisa tuya -dijo Paco, alzando con un dedo de su mano el rostro de Marta.
Ella no pudo menos que dejarse llevar por las palabras de Paco y, casi como a cámara lenta, comenzó a sonreír, tímidamente al principio pero, finalmente, con seguridad.
- De verdad que siento lo de su camisa. Si hace falta, le compraré otra igual.
- No pasa nada, chiquilla, tengo más camisas en casa. A docenas, diría yo -y soltó una carcajada- No ha habido cumpleaños en que no me hayan regalado, por lo menos, dos o tres camisas. ¡Y así durante más de diez años! Tengo tantas que no recuerdo ya si son de mi talla.
A Marta se le escapó una risa al oírlo y dos hoyuelos se le marcaron en ambas mejillas.
- ¿Ves? No hay nada más hermoso en esta vida que ver una mujer sonriendo.
- Como siga así tendré que tratarle de tú -se atrevió a decir Marta.
- Pues justamente eso es lo que quiero.
- ¿Cómo? -la cara de Marta reflejó una sorpresa inesperada.
- Sí, como oyes. Hace tiempo que vengo observándote y tengo ganas de conocerte mejor. Si tú quieres.