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viernes, 5 de octubre de 2012

El Poeta Errante nº 4



Cuarto y mitad de blog
5 de Octubre de 2012


La verdad es que fui al mercado y quería Cuarto y mitad de lentejas pero, siendo comida de viejas, si las quieres las comes y si no, las dejas.
Hay quien se preguntará el porqué de todo junto (traducciones a la ligera) y sólo puedo responder con el silencio. Porque es mejor callar si lo que se va a decir no es más bonito que el silencio. En este mundo que nos ha tocado vivir, oímos (que no escuchamos) infinidad de frases que hieren nuestros oídos y debilitan nuestra inteligencia, insultándola. Yo estoy escribiendo mis escritos con paulatina distancia puesto que quien quiera leerme que lo haga. Quien no, tiene a otros escritores para elegir.
Porque a mí no me gusta quejarme. Al menos, no delante de todo el mundo para que me den palmadas en la espalda y todo pasará. No voy a ir a una tienda fotográfica a revelar mi rollo. No entraré en un bar y, por el módico precio de un café, me desahogaré cual histriónico en la consulta de un psicólogo.
No. Sólo dejaré que las palabras fluyan por aquí, en este medio tan grato y corrosivo que hace las veces de medio de contacto y ficticia vida real.
No me preocuparé de los novios con los que salga mi vecina del tercero; tampoco me importará si el vecino de enfrente es primo hermano del cuñado del sobrino del tío de la hermana de uno de los novios de mi vecina; no quiero saber si la vida de una estrella mediática es un bulo o es la fatal realidad.
Simplemente me desahogaré cuando necesite hacerlo a la antigua usanza: en casa, con mi botella de agua (el alcohol cada vez está más caro; o, al menos, debería estarlo), con el televisor encendido en un documental de apareamiento de la oruga balconera, bata y pijama color desteñido, pelo y barba desaliñados, cigarrillo colgando del labio cual suicida haciendo puenting, mente en blanco y ojos enfocados en la última telaraña que, Herminia la octogenaria araña, ha querido dejar para mi gusto y deleite a la hora de hacer las tareas domésticas.
Creo que, al final, pasaré de comprar la libra de lentejas. Mis dientes ya no pueden masticar el hierro como antes.

 El Poeta Errante

domingo, 30 de septiembre de 2012

Avance: Octubre '12

Avance


Octubre 2012


Entró el Otoño y no quiero dejar pasar la oportunidad de informaros sobre los avances del próximo mes. ¡¡ Estrenamos publicación !! Así tendremos, cada cinco días, un nuevo relato ya sea perteneciente a una novela, a un cuento, a una aventura o a las ideas paranoicas de un escritor novel. Espero que disfrutéis con su lectura (la de las publicaciones también).

Día 5: El Poeta Errante nos trae la cuarta entrega de su sabiduría.
Día 10: Segunda entrega de Fue bonito mientras duró
Día 15: La historia se complica a medida que se van encontrando con nuevos personajes. ¿Por qué todos tiene conexión con Tomás? ¿Qué nos desvelarán de nuevo la viuda de Tomás y su hermano? Todo ello en la séptima entrega de El Secreto.
Día 20: ¡¡ Estrenamos otra publicación !! En este caso se trata de un cuento por capítulos que por nada del mundo pretende ser lo que no es; simplemente, entretenimiento literario. Hablamos, por supuesto, de El Viejo Español y la Niña Cubana. Espero que lo disfrutéis. <-- ¡¡¡ NUEVO !!!
Día 25: El Paseante se ha encontrado con Elemental de Tierra. ¿Quién es él y por qué está allí? no te pierdas la continuación de las aventuras de tan extraño personaje.
Día 31: Cómo no, el avance para el próximo mes (y nos acercamos a fin de año).

Espero no defraudaros con ninguno de mis escritos y, sobre todo, no fallar en ninguna de mis publicaciones. para que yo pueda seguir escribiendo necesito que vosotras/os sigáis leyendo. Gracias.

martes, 25 de septiembre de 2012

El Paseante nº 8

El Paseante nº8

25 de Septiembre de 2012




Las últimas experiencias vividas por “El Paseante” han conseguido perturbar la sobria expresión de su rostro. No tiene claros sus recuerdos pues su memoria no va más allá de algunos meses, cuando intentaba ayudar a la gente.
Mientras reflexiona, camina hacia el parque central, lugar de obligada visita para los foráneos y punto de reunión de los jubilados de la zona. Allí van con sus nietos para que disfruten del completo conjunto de atracciones sólo para niños.
De pronto, un fuerte temblor sacude a los que están en el parque, algunas piedras saltan, los pájaros salen volando.
- ¡Qué extraño! –dice “El Paseante”- Aquí nunca ha habido terremotos.
Mira hacia la zona infantil y ve que los niños se han ido. Los columpios han cedido a una pequeña brecha en el suelo y el tobogán tiene un extraño doblez.
Otro temblor.
- ¿Qué pasa?
Las personas corren para salir del parque y nadie sabe por qué ocurre esto.
- No sé, debe ser un terremoto.
- ¿En esta zona? ¡Es imposible!
“El Paseante” se adentra al centro del parque, sintiendo temblores cada vez más fuertes sin saber qué espera encontrar.
Otra sacudida aún mayor.
“El Paseante” llega a la explanada central del parque, un lugar donde una bonita fuente domina la vista, cual Fontana di Trevi, hallándose ahora partida por la mitad. En el centro hay alguien grande, de forma extraña. Tiene el cuerpo de color tierra y unos bultos a modo de piedras rugosas.
“El Paseante” se para a unos metros de este ser y con voz grave dice:
- ¿Quién eres?
El ser se gira hacia “El Paseante” y su apariencia es la de un enorme hombre de piedra.
- ¿Quién eres? –vuelve a repetir “El Paseante”.
Una voz como salida de ultratumba responde:
- Soy “Elemental de Tierra”.


sábado, 15 de septiembre de 2012

El Secreto nº 6


Capítulo 6
15 de Septiembre de 2012

Los tres se quedaron mirando a la derecha del porche con una mezcla entre sorpresa y temor, quietos los tres. Había un cuerpo inmóvil boca abajo y con los brazos hacia adelante, posiblemente de una mujer, por la ropa. Los tres se miraron, volvieron a mirar hacia el cuerpo y dijo Paco:

- Habría que ver quién es.

De repente, los dedos de la mano de quien yacía en el suelo empezaron a moverse provocando un gran sobresalto a los tres.

- ¡Se mueve, está viva! -dijo Sonia.
- ¡Espera, que se levanta! -gritó Roberto.

Poco a poco, bajo la tenue luz de la lamparilla que colgaba encima de la puerta, empezó a moverse e intentó incorporarse. Los cabellos le caían por la cara haciendo imposible verle el rostro. Cuando consiguió ponerse en pie, curvada la espalda y dobladas las rodillas, se le oyó musitar:

- ¿Qué ha pasado?

Ninguno de los tres sabía qué hacer. Sonia se agarró sin pensar al brazo de Paco mientras Roberto permanecía detrás de ellos, reculando un paso.

- ¿Quién eres tú? -dijo, finalmente, Paco.

La mujer que ante ellos se mostraba débil pero con la voluntad suficiente como para erguirse, pasó una mano por sus cabellos y los echó hacia atrás, mostrando su rostro, mientras decía:

- Me llamo Eulalia.

Y, dicho esto, se desmayó y cayó hacia el suelo mientras Paco, instintivamente, se abalanzó hacia ella para frenar la caída, sin conseguirlo.

- ¡Quieto, no la toques!

Paco se paró en seco y en su rostro mostró sorpresa, mientras se giraba hacia aquella voz. Sonia se quedó petrificada al oír esa voz y notó cómo una sensación de angustia invadía todo su cuerpo.

Cuando Paco pudo ver de dónde venía la voz vio una figura que estaba detrás de Roberto, con una mano tapándole la boca y con la otra empuñando una pistola hacia su sien. La cara de Roberto estaba blanca, con los ojos abiertos de par en par y con una gota de sudor recorriéndole la frente.

- ¿Quién eres? -gritó Paco.
- Creo que ya lo sabes, "pegajoso" -dijo la figura soltando una sonora carcajada.

Paco se quedó mudo al oír "pegajoso". Nadie le había llamado así desde que dejó la escuela, hace ya muchos años. Por su mente circularon imágenes de aquella época, de cómo iba detrás de todas las niñas y les ponía la mano en el hombro, sin soltarse, "pegajoso".

Sonia no sabía qué hacer ni qué decir. Había reconocido aquella voz pero no sabía que conociera a Paco de nada. Estando casada con él le oyó una vez ese mote pero nunca supo el porqué. Comenzó a girar sobre sus talones. Tenía miedo. Creía que iba a morir esa tarde.

- Muy bien, Anselmo, -dijo Sonia- basta de juegos.

Paco miró a Sonia sorprendido de que le conociera y empezó a preocuparse de tanto misterio que le estaba jorobando su fin de semana. ¡¡ Marta !! Ya casi se había olvidado de ella. Empezó a tener dudas acerca de lo que estaba pasando esa tarde.

- Veo que tienes fino el oído, Sonia. -dijo Anselmo con sorna- Veamos si también tienes ágil el cerebro.
- ¡Suelta a mi hermano!
- Tranquila, niña, tranquila. Primero tenemos que hablar un poco.
- ¡No tengo nada de que hablar contigo!
- ¿Y por qué habéis regresado al Salmerín?

Ante esta pregunta los tres se quedaron sin palabras. Paco no iba a decir que Sonia le había traído hasta aquí, no iba a ser tan cabrón de mezclarla para salvar su piel. Sonia no quería ni pensar que viviera en el mismo mundo que Anselmo, antes muerta que respirar el mismo aire que él. Roberto notaba que el estómago se le revolvía, sudaba a mares y se estaba meando encima.

- Eso no te incumbe -dijo Sonia.
- Claro que me incumbe -dijo Anselmo señalando con la pistola hacia Eulalia- Ésa de ahí es mi hermana...

Roberto, Sonia y Paco palidecieron cuando escucharon:

- ... la viuda de Tomás.



lunes, 10 de septiembre de 2012

Fue bonito mientras duró... (I)



Estoy enamorado.

Y por eso quiero compartir con vosotros esta bonita historia de amor.

Todo empezó hace unos meses, cuando los trabajadores de las cajas vienen a comer al mediodía. Como los Jueves se quedan por la tarde, pues aprovechan para venir.

Ella me caló hondo desde el principio, con su risueña sonrisa. El resto de compañeros ya los conocía de antes.

Ella es pequeña y delgada, parece una frágil criatura a quien hay que mimar constantemente. No me enamoré de ella sino de su fragilidad, de su pequeñez. Deseaba todas las noches poder abrazarla y poder cuidarla, mimarla y hacerla feliz.

Todos los Jueves la veía, con sus ojitos graciosos y su sonrisa de niña. Todos los Jueves aprovechaba cualquier excusa para dirigirle una mirada, una palabra y ser correspondido. Todos los Jueves deseaba decirle que necesitaba de su aliento para continuar viviendo.

Pero todo lo que tiene un principio llega a su fin.

Llegó la temporada de verano y con ella el último Jueves de Abril. El último día que la puedo ver, las últimas palabras que nos podemos intercambiar, las últimas miradas.

Al marchar ella, una sombra de tristeza inunda mi rostro. Como siempre, el último comentario ingenioso del momento para que me ofrezca la mejor de sus sonrisas, para que me deleite con su alegría.

Nos despedimos ya hasta pasado el verano y continúo trabajando, no sin sentirme como mi amigo Juáncar (en "Rompecorazones, próximamente), apenado y apesadumbrado; no he tenido el valor de decirle nada.

Pasan los días y mantengo en el umbral del olvido las esperanzas e ilusiones, negándome a ser feliz por no haber conseguido vencerme a mí mismo y haber pronunciado aquellas palabras.

Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, días después, la vi entrar de nuevo, sin ser Jueves, sin ser día laborable. Allí estaba ella, con su moreno pelo suelto y su agradable sonrisa en su bello rostro.

Quería hablar conmigo cuando tuviera unos minutos para ella.

¡Al diablo con el trabajo y me quedo con ella la eternidad! Pero no era posible así que le dije que me quedaba poco más de media hora para salir a descansar y ella, con muestras de agradable aceptación, se esperó tomándose un café ...


miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Poeta Errante nº 3



No hay DOS sin TRES
5 de Septiembre de 2012

"Donde caben dos, caben tres...", reza la canción, ya famosa, cantada para hacer que compres muebles. ¿Dónde? No lo diré porque no me pagan por hacer publicidad.

Al igual que donde caben dos, caben tres, yo también quiero incluir un tercer blog para lectura y disfrute de quienes, por casualidad, curiosidad, incertidumbre, error o ansia, entren en esta página. ¿Y qué puedo contar ahora, siendo yo errante y el misterio me acompañe? Pues nada nuevo.

Ahora podemos decir: "Ya tenemos la trilogía del Poeta Errante". Y no os faltará razón porque, al igual que Supermán, Scream, Star Wars, El Padrino y otras tantas, también quiero superarme para dar un final tanto alternativo como definitivo. Con esto no quiero decir que no vaya a escribir más. Tampoco haré como Star Trek que ya deben haber alcanzado un rascacielos de sagas. Simplemente, aquí irán cayendo palabras y más palabras.

Como habréis comprobado, quizá utilice un programa que busca palabras aleatoriamente. También tengo un programa que selecciona las palabras y las agrupa por temas, secciones, parecidos u otras opciones. Un último programa (donde hay dos habrán tres) coge todas esas palabras y las junta creando estos bellos e innovadores blogs (para qué pensar si las máquinas lo hacen todo por nosotros) dejando un gusto y un regusto a los lectores que mejor olvidar.

Y estaba yo pensando, divagando, estirado en el sillón (que sofá no cabe) como un superhéroe de goma, extremidades lánguidas y mirada perdida. Y llegué a la conclusión que, para ser tres, antes tendremos que ser dos. ¿Alguna voluntaria que quiera pasar el resto de su cordura conmigo? Ya hablaremos más tarde de precauciones e inversiones. Sólo has de firmar el contrato por el cual te ligas a mí para mucho tiempo y dejar que la naturaleza haga su trabajo. Así, casi sin darte cuenta, verás que. siendo dos, acabaremos siendo tres. O cuatro. O cinco. Según la naturaleza.

Creo que acaba de sonar la alarma y los huevos ya deben de haberse cocido. Iré a prepararme un exquisito plato de huevos con atún y mahonesa, un poco de lechuga, un tomate y a comer. Que la jornada ha sido dura y el hambre aprieta. Mejor dicho, ya se ha despertado mi apetito y no tengo galletitas saladas para calmarlo.

 El Poeta Errante

viernes, 31 de agosto de 2012

Avance: Septiembre '12

Avance


Septiembre 2012


Habiendo visto el éxito que tuvo el anterior avance, desde la dirección de esta página hemos decidido seguir publicándolo. Para que podáis estar enteradas/os de las nuevas publicaciones, así de las ya existentes.
Así que vamos informaros:

Día 5: Tercera entrega a cargo de El Poeta Errante. ¿Con qué nos sorprenderá esta vez?
Día 10: ¡Estrenamos publicación! Primera entrega de un bonito relato en cinco partes, Fue bonito mientras duró. <-- ¡¡¡ NUEVO !!!
Día 15: ¿Qué es lo que encontró Sonia? ¿Y por qué Paco y Roberto han discutido? Sexto capítulo de la trama más suculenta en El Secreto.
Día 25: El Paseante nos trae, de nuevo, otra de sus aventuras y, quizá, ¡hasta nos sorprenda!
Día 30: Cómo no, el avance para el próximo mes.

Espero no defraudaros con ninguno de mis escritos y, sobre todo, no fallar en ninguna de mis publicaciones. para que yo pueda seguir escribiendo necesito que vosotras/os sigáis leyendo. Gracias.

Las Cuatro Estaciones: Invierno

El Invierno



31 de Agosto de 2012


Caen gotas de lluvia fina
de tacto frío como la nieve,
será que el invierno prefiere
empezar cuando la gente se abriga.

Y llegó la última estación del año, blanca y fría como la nieve que la representa, acompañada de tristeza por el fin y de júbilo por el inicio de los años.

Lluvias y vientos se mecen
alejando a la plebe a sus casas,
instan a sacar las bufandas
y también algún que otro gorro,
azul, verde o incluso rojo
llevan en sus prendas de lana,
ven cómo la lluvia ya amaina
para dejar paso a la blanca nieve.

Las calles se visten de luces y las gentes con ropas de abrigo, celebrando el cambio del año y contrastando con los cambios meteorológicos. Vuelve a ser una costumbre mirar al cielo para adivinar el tiempo que puede hacer y así abrigarse lo necesario.

Es la última época del año
que anuncia su próximo fin,
tiñendo las calles así
de frío y helado color blanco.

Esta época marca el final de un ciclo, la muerte de las viejas costumbres y el inicio de nuevas promesas para el año venidero y el ciclo próximo, cerca de empezar.

Hay reuniones por doquier
con muy queridos familiares,
llegados algunos de lejanos lugares,
dejando hermosos regalos
y algún vale por algo rebajado
antes de llegar la famosa cuesta,
la que nos vale más de una receta
por no dejarnos dormir bien.

Blancas navidades y celebraciones varias reúnen a familiares que comparten el amor de estar otro año juntos y aprovechan para demostrarlo con regalos siguiendo tradiciones de antaño, pasando por los difíciles días de la famosa cuesta, marcados por la "Candelaria" y llegando al inicio del siguiente ciclo, saliendo de su letargo y viviendo una nueva vida mejorada.

Y después de mucho frío
el invierno nos abandona,
vuelve a empezar de nuevo ahora
otro buen año, ciclo tras ciclo.

sábado, 25 de agosto de 2012

El Paseante nº 7

El Paseante nº7

25 de Agosto de 2012




Estirado en el suelo, al pie de la escalera, yace el cuerpo de la joven que resplandece. "El Paseante" se acerca a él, se agacha y lo inspecciona.
Nada.
Intenta encontrarle, en vano, el pulso, el resto de un latido perdido, una señal que le indique que la vida sigue en ese cuerpo.
Nada.
- ¿Cómo es posible...?
La mujer no termina la frase, la palidez de su rostro se acentúa y la sorpresa de sus ojos muta en temor.
- No me explico lo que veo. -dice "El Paseante"- Estás en el suelo pero también delante mío, de pie...
- ¿Con quién habla?
Una mujer aparece tras "El Paseante" y su primera intención es subir las escaleras. Pero se ha parado tras el hombre y lo mira curiosa.
- ¿Perdone?
- Que con quién habla.
- Con ella -dice señalando a la joven, que está de pie.
- Yo no veo a nadie.
- ¿Cómo que no? ¡Está ahí delante, de pie!
La mujer empieza a asustarse.
- Sólo veo a la chica del suelo... y a usted.
- No creerá que estoy loco, ¿verdad?
"El Paseante" se levanta despacio y se inclina hacia la señora. Ésta profiere un pequeño pero agudo grito y sale corriendo.
- Esto traerá problemas...
"El Paseante" se gira y mira a la joven, envuelta en su luz, pálida como la misma.
- Me temo -"El Paseante" hace una pausa y sigue- que eres un fantasma.
- ¡Un fantasma! -grita la chica.
- Sí.
La muchacha no se lo cree, no quiere creerlo, es imposible. Hace una hora planeaba salir de fiesta por la noche y ahora es un fantasma.
- ¡No puede ser!
- Míralo por ti misma: nadie puede tocarte, tu cuerpo está en el suelo y, parece ser, tampoco pueden verte.
- ¡Pero tú sí puedes verme!
- Eso es lo más extraño. Pero empiezo a acostumbrarme a los sucesos raros.
- ¿Y qué hago yo ahora?
- Veamos...
"El Paseante" piensa un poco y, casi dando un salto, dice:
- ¡Ya está! Camina hacia la luz...
- ¿Qué luz?
- No sé, es lo que siempre dicen...
- Pues yo no veo ninguna.
El desconcierto se apodera de "El Paseante" y no sabe qué hacer. En un intento de probar algo diferente, pregunta a la chica:
- ¿Ya te has hecho a la idea?
- ¿De qué?
- De que estás muerta.
La joven no sabe qué responder, se queda mirando su cuerpo durante un rato y se resigna.
- Tengo que aceptarlo.
- ¿Qué has de aceptar? -pregunta él.
- Que estoy muerta.
En ese momento, el resplandor que rodeaba a la joven crece y se va apoderando de su ser. "El Paseante" ve cómo va desapareciendo en esa luz cegadora en tanto que ella dice:
- Gracias. Ahora sí que veo la luz.
Instantes después, "El Paseante" se queda solo. Hace una llamada con su teléfono móvil y sube las escaleras. Al llegar al último escalón, el silencio de la noche queda roto por el sonido de una sirena.


... FIN ...

martes, 21 de agosto de 2012

Las Cuatro Estaciones: Otoño

El Otoño



21 de Agosto de 2012

Una hoja caída de color pardo
empujada por el aire fresco
vuela alto y con su vuelo
anuncia que el otoño ha llegado.

Seguimos experimentando un cambio, esta vez más triste y apagado, quizá por el oscuro color de la naturaleza o por haber terminado las vacaciones, una estación que muchos no quieren que llegue nunca.

El viento le gana el pulso al sol
y, con ello, refresca el ambiente,
las chaquetas van vistiendo a la gente
y los árboles se mecen con alegría,
balanceando sus hojas todo el día
y dejando que vuelen libremente
para que puedan caer sobre el verde césped
que, poco a poco, cambia a color marrón.

Los días se van volviendo más fríos, acompañados de ráfagas de aire que, a veces, dotan de vida a las chaquetas que hemos sacado del armario y que, a veces, cerramos para abrigarnos ante el cambio.
Nuestros paseos se ven interrumpidos por la caída de las hojas, los fuertes vientos y la noche que, día a día, empieza más temprano.

Es la época de los grandes cambios,
suele aparecer la melancolía
por volver a vivir en la monotonía
de tener que estudiar o ir al trabajo.

Es la estación de la madurez, donde se reflejan las pequeñas decisiones del año ya vivido y ya próximo a terminar. Las pasadas acciones pasan factura y nos ayudan a tomar nuevas y mejores.

Todos sacamos nuestros abrigos,
algunos incluso hasta la estufa;
siempre ves a alguien que busca
a la amable y buena castañera,
que reparte castañas como si fueran
calientes joyas que buscan fuga
de un fuego rojo que las deslumbra
para acabar comidas en un suspiro.

Grandes y pequeños gozan del placer de la "castañada", al amparo del calor de las estufas y disfrutando los disfraces que visten la noche de "Todos los Santos".
Y por un instante, grandes caras de alegría aparecen cuando el famoso puente de Diciembre nos permite disfrutar de algún descanso extra.

Y así con el frío el otoño se va
dejando los suelos de cáscaras llenos
y de hojas que recogen los barrenderos
para dar paso a la estación invernal.