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jueves, 20 de junio de 2013

Rompecorazones nº 4

Capítulo 4

Juáncar, el admirador

20 de Junio de 2013




Juan Carlos era uno de esos muchachos que no mostraba sus sentimientos. Sólo se adivinaban sus intenciones fijándose en sus gestos, y no siempre.

Para los amigos era Juáncar, para el resto... también. Le gustaba ese nombre... ¿no existen Juanjo, Maite, Chema o Maribel? Pues él también tenía derecho a sacar un sinónimo de su nombre.

Como íbamos diciendo, Juáncar era un chico al que no se le conocían amigas especiales, pasatiempos favoritos ni especialidades de nada. Igual quedaba para tomar un café que para ir a una discoteca. Lo mismo iba al cine que a pasear por la playa.

Además, tenía una facilidad increíble para que sus amigos le contaran las cosas.

Una de las chicas de su grupo, de la que estaba enamorado en secreto, era su víctima preferida. Así fue conociéndola cada día mejor.

De ella sabía prácticamente todo, sus gustos, aficiones, lo que odiaba, sus temores, su vida sentimental... todo.

Juáncar siempre estaba allí, apoyándola cuando salía con un chico, ayudándola cuando tenía dudas o consolándola cuando dejaba al chico. Ella decía que Juáncar era el hermano que nunca tuvo.

Y en parte tenía razón, pues se portaba con ella como un hermano.

Él, por su parte, la amaba en secreto.

Cuando se acercaba el cumpleaños de ella, aprovechaba para quedar y llevarla de tiendas, a ver escaparates y observarla mientras los ojos de ella resplandecían cuando veía algo que le agradaba.

Así, sólo tenía que escoger uno de los objetos seleccionados y se lo regalaba con la excusa de: "Pensé que te gustaría tenerlo".

Ella le agradecía esos detalles, como aquel collar tan caro que le regaló en su último cumpleaños; o aquel juego completo de maquillaje y manicura que le regaló por Navidad.

Sobre todo le encantaba cuando la sorprendía con un jersey para el invierno, una camiseta de su grupo favorito recién salida al mercado o una simple rosa.

Juáncar seguía sus pasos, muy de cerca; conocía sus más recónditos secretos, sus más tiernas pasiones, sus deseos soñados.

Ella, por su parte, conoció un chaval del que locamente se enamoró. Empezó a dejar de salir con Juáncar para dedicarle más tiempo a su último novio. Juáncar empezó a darse cuenta que, por primera vez, se estaba quedando solo; ella, su amor secreto, la persona que más admiraba, se iba alejando de él, poco a poco, casi sin darse cuenta.

Un día, Juáncar recibió una llamada de ella.

Estaba llorando.

Él acudió lo más rápido que pudo y la encontró en su casa, a oscuras, las mejillas bañadas en lágrimas.

- ¿Qué te pasa, chiquilla?
- Oh, Juáncar, gracias por venir. Necesitaba hablar con alguien.

Y le abrazó fuertemente.

- Pero, dime, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?
- Es por Luis.
- ¿Qué te ha hecho?
- Nada, sólo que...
- ¿Sólo qué? No me lo digas, te has hecho ilusiones y...
- No, no es eso... es que Luis... verás, Luis se tiene que marcha ... y quiere que me vaya con él.
- ¿Es eso una excusa para dejarte? Porque mira que voy a hablar con él ahora mismo...
- No, Juáncar... se va porque ha encontrado el trabajo que buscaba y tiene que irse.
- Pues ya me dirás qué vais a hacer ahora...
- Por eso lloro, Juáncar... me ha pedido que me vaya con él.

De repente, Juáncar necesitaba sentarse. Notó cómo todo su cuerpo dejaba de responder las órdenes de su cerebro.

Desconcertado por lo que acababa de oír, se sentó, sin apartar la vista de ella.

No sabía qué decir.

Ante cualquier otra noticioa habría podido reaccionar; ante ésta, no.

Le era imposible creer lo que le acababa de decir. No podía ser, su mundo no era nada sin ella a su lado.

- Juáncar, ¿te encuentras bien? ¡Estás pálido!
- No, no, tranquila... se me pasa... ya se me pasa.
- ¿Seguro? ¿Quieres que te traiga algo?
- No, gracias, ya estoy mejor.

Su cerebro comenzó a reaccionar lentamente en busca de la mejor salida a aquella noticia.

- Y tú, ¿qué le has dicho?
- Sólo le pedí tiempo para pensarlo. Compréndelo, no puedo dejar atrás todo así sin más, eres mi mejor amigo... bueno, el único en quien confío... y quiero saber que no te importa que me vaya con él.

Juáncar se sentía realmente mal, estaba perdiendo a su único amor, a quien había admirado y amado tantos años en secreto.

La iba a perder por no haberle confesado antes su amor; se debatía en lo que debía decir, en lo que debía hacer... quería que se quedara con él para siempre ...

Sólo acertó a decirle:

- Si tú eres feliz estando con él, yo también soy feliz.

Ella le abrazó, le dio un beso y le agradeció sinceramente que hubiera estado con ella todos estos años.

Mientras, él sentía en su interior un dolor inmenso y notó cómo su pobre y amante corazón se desgranaba en mil trocitos.

sábado, 15 de junio de 2013

El Secreto nº 15


Capítulo 15
15 de Junio de 2013



El Salmerín cinco años atrás.

Tomás llegó puntual al Salmerín, donde había quedado con Roberto. Llevaba una sonrisa de satisfacción por lo que había hecho, esta vez lo recordaba y le había gustado. La zorra de Ana se lo merecía y a Paco le estaba preparando algo peor.

Sólo esperaba que Roberto le ayudara puesto que odiaba a Paco casi tanto como él.

Llegó al porche y subió los cuatro escalones hasta la puerta y tocó el timbre. Roberto abrió la puerta.

- Hola Tomás.
- Hola Roberto.
- Pasa, pasa.

Tomás cruzó el dintel de la puerta, con paso tranquilo y seguro. Roberto cerró la puerta y le indicó a Tomás que fuera al comedor.

Nada más cruzar el umbral, Tomás recibió un violento puñetazo en la cara y cayó de espaldas al suelo, un grito en el aire, sangre en la nariz.

- ¡Oh, mierda! -gritó Tomás llevándose la mano a la cara.

Del comedor salío la figura de Juan, agitando su mano derecha, revelándose autor de aquel puñetazo.

- ¡Tú! -exclamó Tomás- ¿Estás loco, hijo de perra?
- Considéralo un saludo de bienvenida.
- ¡Serás ...!
- ¡Cállate Tomás! -dijo Roberto.
- A partir de ahora hablamos nosotros -siguió Juan.
- Pero, ¿qué pasa aquí?
- Eso nos lo explicas tú, ¿verdad?
- Contigo no hablo, hijo de ...
- Vigila tus palabras, que pueden ser las últimas.
- Tú eliges -dijo Roberto- en nuestras manos o en las de la policía.
- ¡No tenéis nada contra mí, cabrones!
- ¿Y por qué estás nervioso ahora? -preguntó Juan.
- Nervioso y sudoroso -dijo Roberto.
- Y mentiroso -agregó Juan.

Tomás se levantó del suelo, aún temblando por el golpe recibido, entre los dos hermanos. Miró a uno y miró al otro, buscando una posible escapatoria.

- Creo que hemos empezado con mal pie -dijo, esbozando una sonrisa que quería parecer cordial.
- Tienes razón.

Una voz salió del comedor, haciendo que Tomás se estremeciese al oírla.

Juan se movió hacia su hermano creando ambos una barrera entre la puerta y Tomás, dejando libre la entrada del comedor.

- Tienes, por primera vez en tu vida, toda la razón.

Dichas estas palabras, apareció Paco en el umbral de la entrada del comedor. Su aspecto bien podía ser el de un superviviente a un accidente trágico, morados y cicatrices en la cara, dolor en sus ojos, muñecas marcadas.

- ¡Mierda! -exclamó Tomás.
- ¡Defiéndete, cabrón! -gritó Roberto mientras se abalanzaba contra Tomás.

Éste se giró con sorpresa alzando el brazo derecho y golpeando a Roberto en la cara. Juan se lanzó dándole un puntapié a Tomás en el costado, golpe que recibió inclinándose de dolor.

Paco aprovechó para golpearle la cara con certeros puñetazos, a la par que Juan golpeaba su vientre y sus costillas. Tomás cerró los ojos y lanzó puñetazos y puntapiés al aire, acertando alguno en Juan, algún otro en Paco.

La escena se tornó en una encarnizada lucha en que ninguno de los combatientes daba su brazo a torcer. Roberto seguía en el suelo, una mano en la cara, un quejido en el aire.

Muestras de dolor y rabia se mostraban en sus rostros, gritos e improperios salían de sus bocas, sangre salía despedida al suelo y a las paredes.

En un momento, Tomás esquivó un puñetazo de Juan agachándose y Paco aprovechó para darle un rodillazo en su cara, golpeándole después con el puño, descargando una rabia incontenible.

Tomás cayó al suelo al mismo tiempo que Roberto se recuperaba del golpe sufrido en la cara. Aprovechó para patear su cuerpo caído, ora en las piernas, ora en las costillas.

- Roberto, ya ha caído -dijo Juan.
- Ya lo veo.

Y le dio un puntapié en la cabeza, golpe que recibió sin emitir sonido alguno.

Paco y Juan se miraron y asintieron a la vez, sabiendo lo que iban a hacer. Entre los tres cogieron el cuerpo inerte de Tomás y lo llevaron a través de los restos esparcidos que mostraban la lucha que allí había acaecido. Lo sacaron a la parte de atrás, donde un gran vacío se formaba alrededor de unos altos hierbajos descuidados por el tiempo.

En medio de ese claro había gran cantidad de leña apilada, creando una base para el poste que se erigía en el centro. Llevaron a Tomás allí y lo ataron al poste de forma que se mantuviese recto y no pudiera escapar.

Esperaron hasta que se despertó; Juan cogió un bidón de gasolina y empezó a rociar la madera y las ropas de Tomás.

- ¿Qué pasa? -preguntó Tomás.
- Vas a arder en el infierno -dijo Paco, con una sombra de profundo odio en los ojos.
- ¿Qué? ¡Cabrones!
- Grita, grita, que nadie te oye.
- ¡Sois unos cobardes!
- ¡Cobarde tú, que mataste a mi hermana a sangre fría!
- ¡No era tu hermana, era tu putita!
- ¡Cabrón!

Paco golpeó la cara de Tomás con un puñetazo cargado de rabia e ira, haciéndole escupir un buen chorro de sangre acompañado de un diente.

- Lo merecía -masculló Tomás.

Paco le volvió a golpear, esta vez con un palo que había preparado a modo de antorcha.

Juan encendió el extremo del palo que sujetaba Paco, que tenía un trapo bien atado bañado en gasolina para que se mantuviera ardiendo.

Paco miró por última vez a Tomás, un atisbo de satisfacción en sus ojos y encendió la hoguera.

El trinar y revolotear de una bandada de pájaros junto con el ruido de las llamas al quemar la madera disimularon los gritos de un encendido Tomás.


lunes, 10 de junio de 2013

Te Amo por Momentos - 4

Momento 4

10 de Junio de 2013




Son los últimos minutos del día y mi único pensamiento es tu felicidad, queriendo estar contigo y deseando abrazarte bajo un cielo estrellado, susurrándote al oído lo mucho que te quiero y lo tanto que te extraño, dejándome llevar por la sensualidad de tu cuerpo, besándote hasta morir en esos labios que, prohibidos para mí, son mi felicidad.



rpPaco

miércoles, 5 de junio de 2013

El Columnista nº 2

El Columnista

5 de Junio de 2013



Sorprende ver la reacción humana ante las noticias, en especial cuando abarcan ámbitos poderosos y reconocidos. La integridad queda expuesta y los verdaderos rostros salen a la luz.
En una sociedad que se autoproclama aconfesional y que alzó su voz en múltiples ocasiones en contra de ciertos reconocimientos y hechos, es ingrato ver cómo se retracta de lo dicho, recula en sus convicciones y adula lo que, tiempo atrás, declaró enemigo.
Es cierto que el hombre no sólo se alimenta de forma física sino también de un modo mental o espiritual, aunque haya quien diga lo contrario. Y muchos han de alimentarse mediante la meditación de sus actos y el remordimiento de sus contradicciones, para poder convivir con sus vecinos y, más importante, con ellos mismos.
Así, no tienen cabida juicios moralistas, opiniones desde la ignorancia y menosprecios gratuitos pues "quien a hierro mata, por fuerza, a hierro ha de perecer".

viernes, 31 de mayo de 2013

Avances: Junio '13

Avance

Junio 2013

Seguimos en nuestro esfuerzo por traer buenas letras para vuestra lectura y disfrute.

Este mes tenemos una nueva publicación que, seguro, hará las delicias de más de uno. nuestro invitado especial, "El Columnista", nos deleitará con palabras y frases involucrando ideas y demás.


Sin más, os dejo a la ansiosa espera de vuestras publicaciones favoritas.
Día 5: Segunda publicación a cargo del invitado especial: El Columnista.
Día 10: Continúa la sección de "Te Amo por Momentos" con "Momento 4".
Día 15: ¿Sabremos por fin quién es el misterioso que tiene secuestrado a Juan? Intriga, tensión y emoción en el capítulo 15 de "El Secreto".
Día 20: "Rompecorazones" continúa, con emociones y corazones rotos, en el cuarto capítulo.
Día 25: Último capítulo de "El Día Señalado". Imperdible.
Día 30: Avance del próximo mes de Julio de 2013.
Como siempre, mi más sincero agradecimiento a quienes me seguís, así como a quienes entran esporádicamente y disfrutan con nuevas letras mías.
rpPaco

sábado, 25 de mayo de 2013

El Día Señalado 5

EL DÍA SEÑALADO

Capítulo 4

25 de Mayo de 2013




Las partidas en la mesa de los clientes importantes siempre son amenas y divertidas, conjugando la pasión por el juego con la mayor de las diplomacias, haciendo que sea un espectáculo digno de ver. El encargado de llevar el juego en esa mesa es Daniel, un chico que tiene una agilidad mental increíble y que domina todos los juegos que en el salón se disfrutan. No hay nadie como él que sepa sortear las situaciones sorpresa.

Paco se encarga de revisar que todos los clientes tengan en el mejor servicio, que los que llevan los juegos se desenvuelvan con naturalidad y amabilidad y que el servicio de bar funcione correctamente.

Los señores de Cortija toman asiento en la mesa; a su derecha, se sientan los señores de Manresa, conocidos así porque tienen una gran hacienda en dicho sitio; a la izquierda, con reconocidos aires superiores, se sienta Don Salvador, un hombre poco común que pasa más tiempo en el salón que en el resto del hotel. Todos conocen su gran afición al juego de cartas, para él es algo personal, y obstenta el récord de partidas consecutivas ganadas, algo que siempre está dispuesto a superar.

Doña Carmela toma asiento, como siempre, en la mesita contigua, preparada exclusivamente para ella. Disfruta viendo jugar a los demás aunque nunca ha participado en ningún juego.

El cuadro lo completa Don José. Sólo asiste a los juegos de esa mesa cuando estan los otros cinco adversarios. Según él, para saber qué quiere un cliente, primero has de haberlo sido. Y, de rebote, se divierte jugando un rato a su mayor vicio secreto.

Comienzan los juegos y se ve gran animación en todas las mesas. Paco va recorriendo las mesas, pasa por el bar si es necesario y luego se dirige a la mesa especial, donde se queda un rato hasta que vuelve a repetir el mismo recorrido. No debe faltar nada a nadie.

- Vamos, Silvia -espeta Paco a la chica que se encarga del dominó- da buenas fichas a Don Ricardo que hoy es su aniversario.
- Sin duda que tendrá la suerte de su parte -responde ella con una sonrisa.

Paco se dirige a la barra.

- Bernardo, recuerda que el cliente nunca ha de tener la copa vacía, a menos que no quiera nada.
- Acabo de hacer el recorrido, señor Paco. Sólo la señora Mercedes ha rehusado repetir.
- Así me gusta, Bernardo, eficiencia en primer grado.

Y se dirige de nuevo a la mesa especial.

De camino, hace una pequeña reverencia a la señorita Mónica, por quien sufre una fuerte atracción. Joven y bella, sufrió un pequeño accidente tiempo atrás cuando iba con su prometido. Ella salió bien parada pero su prometido murió. De eso ya hace tres años.

Cuando Paco vuelve la vista hacia la mesa especial, y a tan sólo unos metros de ella, nota un dolor repentino a lo largo de su pierna derecha, desde el talón hasta la cadera y, sin darse cuenta, cae al suelo sin sentido.


lunes, 20 de mayo de 2013

Rompecorazones nº 3

Capítulo 3

Nuria, amiga de todos

20 de Mayo de 2013



Nuria era la clásica chica que todos tienen por amiga. Se desvive por ellos, se interesa por sus logros y sus momentos más bajos. Da ánimos a todos y hasta organiza salidas para todos.

En fin, que no tiene mucho tiempo para pensar en ella. Mejor dicho, no quiere tiempo para pensar en ella.

Un buen día, se decidió por salir con aquel chico que le gustaba y estuvieron un tiempo hasta que ella le dijo que no podían seguir juntos porque ella no le prestaba la atención necesaria.

Y era verdad.

Antes que pensar en su relación se preocupaba de su amiga porque no aprobaba; o bien animaba a su amigo después de un fracaso amoroso; incluso organizó una excursión sólo de chicas para asistir al concierto de Alejandro Sanz.

Nuria no creía en príncipes azules, o lo creía a su manera. Para ella vivir la vida era pasarla con los suyos, con sus amigos, dedicándoles a todos más tiempo que a ella misma. Eso le ayudó para salir con varios chicos, siempre sin sentir amor por ninguno.

Un buen día, a su gran grupo de amistades se unió un chaval, guapo él, bastante callado y con unas ideas que llamaban especial atención a nuria. En una de las muchas reuniones que organizaba, el chaval le preguntó:

- "¿Por qué tienes miedo a enamorarte?"

Nuria respondió:

- "No tengo miedo, sólo que todavía no me he enamorado"

Sus amigos reafirmaron que era cierto lo dicho, sobre todo los que habían estado con ella. A partir de aquel momento, Nuria pasaba más tiempo reflexionando en solitario por las noches, derramando alguna que otra lágrima, deseando que algún día pudiera llenar ese hueco que notaba en su interior.

Con el paso del tiempo, se daba cuenta que aquel chaval tenía las mismas aficiones que ella, se preocupaba más de los demás que de él mismo. Hubiera dicho que aquel chaval era su propio reflejo en masculino.

Cada vez que organizaban algo, tanto Nuria como el chaval coincidían en la forma y en el modo de hacerlo.

El grupo de amigos se dio cuenta de esa afinidad y, como pago por las ayudas recibidas, buscaron la manera de que pudieran estar juntos más tiempo. Así, las reuniones comenzaron a espaciarse, para que Nuria y el chaval pudieran conocerse mejor, cosa que dudaban, porque veían que eran clavaditos.

Nuria lloró una noche. Lloró tanto que no recordaba haber derramado en su vida tantas lágrimas. Lloró porque se dio cuenta que se estaba enamorando de aquel chaval.

Prefería estar con él que con sus amigos; prefería ir al cine a ver una película que le gustaba tanto a ella como a él antes que ver una que gustase a sus amigos.

Se dio cuenta que, por primera vez, pensaba en ella antes que en los demás.

Un día, estaba el chaval en casa de Nuria porque ella quería ver un documental que al resto de los amigos no les gustaba mucho. Esa tarde fue especial para los dos: se abrazaron, se besaron, se susurraron palabras bellas e hicieron el amor.

A partir de entonces quedaban más frecuentemente para compartir emociones, sensaciones, vivencias.

Nuria ya estaba totalmente enamorada.

Pasado ya algún tiempo, quiso darle una sorpresa al chaval y preparó una cena íntima en su casa, con velas y ropa más bien picarona. Cuando el chaval llegó y vio lo que estaba pasando le dijo:

- "No esperaba que este momento llegara nunca. Soy un espíritu libre y contigo me lo he pasado muy bien pero yo no estoy enamorado de ti y pensaba que tú tampoco lo estabas de mí ..."

Un pequeño estirón en el pecho de Nuria ...

- "... debemos dejar de vernos porque no te puedo prestar la atención que mereces y no quiero atarme a nadie sino a todos ..."

... un pequeño vuelco en el interior de Nuria ...

- "... lo siento, Nuria, eres especial para mí pero esto ha terminado."

Y se marchó.

Mientras la puerta se cerraba, una lágrima salía de uno de los ojos de Nuria y, lentamente, recorría su mejilla mientras su dulce y gran corazón se rompía en mil pedazos.

miércoles, 15 de mayo de 2013

El Secreto nº 14


Capítulo 14
15 de Mayo de 2013

Al abrirse la puerta, Paco y los demás tuvieron que taparse los ojos pues la intensidad del fuego que se encontraron les cegaba. Tardaron varios segundos en reponerse y, cuando lo hicieron, Sonia pegó un grito y se desmayó; Eulalia se apretó contra su hermano que, aterrado, volvió la mirada al pasillo; Roberto sintió la flaqueza de su cuerpo otra vez y Paco se quedó como petrificado, viendo la imagen que se ofrecía delante suyo, Juan desangrándose delante de una hoguera.

- ¡Qué horror! -dijo Eulalia.
- ¡Sonia! -gritó Roberto- ¡Sonia!

Roberto perdió las fuerzas de las piernas y se desplomó hacia su hermana, lágrimas en los ojos, dolor en el alma.

- ¡Paco, despierta! -dijo Anselmo dándole una palmada en la espalda.
- ¿Qué? -Paco se volvió con la mirada perdida- ¿Qué pasa?
- ¿No lo ves?
- ¿Qué?

Paco parecía haber perdido la noción del tiempo y de la realidad, como si no estuviese allí.

- ¿Quién habrá hecho esto? -preguntó Anselmo.

Paco se volvió a mirar hacia Juan, con el fuego entre ambos. Como si de un sueño se despertara, abrió los ojos desmesuradamente y gritó:

- ¡Juan!

No podía creer lo que estaba viendo, olas de ira y rabia crecían en su interior, su mente intentaba encontrar una explicación para todo esto.

- ¡Juan!

Le pasó el candelabro a Anselmo y se dirigió a donde estaba Juan, desatándole las cuerdas.

- ¡Juan, despierta!

Lo movió con cuidado de no dañar más su maltrecho cuerpo, no sabía si tendría algo roto. A juzgar por la sangre perdida le debían haber dado una buena paliza.

- ¿Eh, qué pasa? -balbuceó Juan, moviendo la cabeza de un lado a otro, pausadamente, como si estuviera drogado.
- ¡Juan, suerte que estás vivo! -dijo Paco.
- ¿Paco? ¿Eres tú, Paco?
- Sí, soy yo. Tranquilo, que te sacaremos de aquí.

Sonia seguía inconsciente en el suelo, junto a Roberto quien, mutando su cara en efímera alegría, dijo:

- Mira, Sonia, Juan está bien.

Anselmo lo miró y no llegó a comprender lo que había oído.

- ¿Has visto, Sonia? Juan está bien -volvió a decir.
- ¿Cómo que está bien? -dijo Anselmo- ¿No ves que está malherido?
- Juan está bien, Juan está bien ...

Roberto empezó a mecerse mientras musitaba una y otra vez lo mismo:

- Juan está bien, Juan está bien ...
- Este tío está loco -sentenció Anselmo.
- Tenemos que salir de aquí -dijo Juan, con expresión de dolor a causa de los golpes recibidos.
- Tranquilo, Juan, -dijo Paco- ya estás a salvo.
- ¡No, él está aquí! -gritó Juan.
- Aquí no hay nadie más, Juan.
- ¡Tiene que estarlo, ha dicho que iba a matarme!
- Se habrá ido al vernos aquí -dijo Paco.
- Pues no sé por dónde -dijo Anselmo- La única salida es por donde hemos venido.
- ¿Eso qué es? -preguntó Eulalia, frunciendo el ceño.
- ¿El qué? -preguntó Paco.
- Detrás tuyo ... parece una sombra.
- Claro, Eulalia. Mi sombra.
- No, no, ésta se mueve.
- Claro, con el fuego las sombras se mueven ...

Apenas terminaba Paco de hablar cuando un sonido seco sonó en la habitación. Paco cayó al suelo junto con Juan, al que tenía agarrado, dejando al descubierto la imagen de alguien a la luz de las llamas.

- ¡Tú! -gritó Eulalia- ¡No puede ser!



viernes, 10 de mayo de 2013

Te Amo por Momentos - 3

Momento 3

10 de Mayo de 2013



Un estremecimiento recorre mi cuerpo cuando tus brazos me recogen en cálido abrazo; siento tu corazón palpitar a un ritmo casi tan frenético como el mío; tu respiración suspira sobre mi cuello, erizándome el vello y dejándome sentir sensaciones placenteras.



rpPaco

sábado, 4 de mayo de 2013

El Columnista nº 1

El Columnista

5 de Mayo de 2013


Son tristes las noticias que, por doquier, nos llegan diariamente y que paulatinamente nos sumergen cada día más en el inacabable pozo de las mentiras.
En un mundo cruel sería obligado yacer junto al enemigo siempre ojo avizor, a la espera de su próximo movimiento, sabiendo con certeza que nada bueno proviene de ese ser a quien las ganas de matar le dan más vida que el pan.
Pero no es nuestro caso.
Este mundo se alza, casi cada segundo, en la hipocresía y la maldad de espíritu, dejando de lado creencias y moralidad, esgrimiendo la ética como si fuera un juguete, haciendo lecturas impropias de la justicia y condenando a quien quiere salvarlo.
Así pues, los héroes quedan para la mitología, las hadas para los cuentos y quien dirige a las masas bien podría equipararse al mismo diablo.
El poder corrompe en cualquiera de sus formas y la humanidad no está preparada para recibir don alguno pues su avaricia prevalece en un tiempo en que el apego por lo material se vuelve, cada día, más intenso.