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jueves, 20 de febrero de 2014

Fantasías nº 1

Fantasía

20 de Febrero de 2014

... y mis manos se dirigieron a tu cintura con decisión, tomando posesión del destino de tu falda ...

... suavemente, mientras te susurraba al oído lo bella que eres, mis hábiles manos fueron escurriendo la falda de tu cuerpo, haciendo que tu piel se estremeciera con la caricia de la tela sobre ti, bajando cada vez más ...

... con mi lengua busqué recónditos y sensuales puntos a lo largo de tu cuello, intercambiando besos con lametones lentos mientras mis manos ya habían olvidado la falda para concentrarse en acariciar, casi como en un roce, la piel de tus muslos, subiendo y bajando sin dejar un ápice sin tocar ...

... mis labios buscaron ansiosos los tuyos, deseándolos vivamente, ardiendo de pasión, esperándolos húmedos y cálidos ...

... el beso fue largo y apasionado, sin prisas, disfrutando de cada nueva sensación, recorriendo nuestras lenguas el camino del placer mientras nuestras manos estimulaban nuestros cuerpos acariciando cada palmo de nuestra piel, haciendo que se erizase por el tacto de nuestros dedos al pasar por las zonas más sensibles ...

... ambos desnudos, ya éramos uno, solos tú y yo unidos por el deseo, calientes nuestros cuerpos, pecho contra pecho, piernas enlazadas, retozando alegremente entre las sábanas que, parcialmente, cubrían nuestros cuerpos ...

... mis manos se acercaban a tu pecho mientras las tuyas recorrían mi espalda, bajando de vez en cuando y recorriéndola toda con tus dedos; dibujé la forma de tus senos con un dedo que recorría lenta y suavemente el contorno de los mismos, mientras tú cerrabas los ojos y disfrutabas de las sensaciones que sentías ...

... tú encima mío y yo debajo de ti, disfrutando del placer y la emoción de los dos siendo uno, tú arriba a tu ritmo, a tus gustos, deleitándome con cada sensual movimiento de tu cuerpo y paseando mis manos por todos tus ocultos rincones de placer, estimulando todos tus sentidos, sintiéndote gemir en un suspiro furtivo ...

... yo encima tuyo y tú debajo de mí, con tus piernas enlazadas en mi cuerpo, con suaves movimientos estoy dentro de ti, disfrutando y haciéndote disfrutar, tú pidiéndome que siga y yo sin querer parar, deseando que el placer sea eterno ...

... ya no puedo más, estoy llegando al límite y tú también notas la llegada del clímax y te mueves, yo acelero poco a poco y hago un último esfuerzo por aguantar un poco más, tus jadeos me dicen que el éxtasis está llegando, me arañas suavemente la espalda mientras te retuerces de placer, tu cuerpo y el mío acompasados en un ritmo casi frenético, yo muy dentro de ti, tú envolviéndome, los dos llegando juntos al máximo placer posible ...

... el ritmo ha cesado pero nuestros corazones están acelerados, pecho contra pecho, unidos en un sólo ritmo frenético, dejando que fluyan las tan placenteras sensaciones de una pasión compartida, dulces besos que llevan ternura escrita en los labios, un sudor que para nada es incómodo, las fuerzas se van para dejarnos extenuados, tendidos en el lecho, todavía unidos, disfrutando hasta el último segundo de emociones y sensaciones ...

... seguimos siendo uno, abrazados tú y yo en la calma de nuestra pasión expresando nuestro amor con tiernos besos y suaves caricias, con dulces palabras que intentan expresar un sentimiento que llevamos escrito en la mirada, fija la tuya en la mía, con una sonrisa de satisfacción por el tiempo y el placer compartidos, por el amor correspondido.

sábado, 15 de febrero de 2014

Novela en capítulos cortos nº 2

15 de Febrero de 2014

- CAPÍTULO SEGUNDO -

Mientras esperábamos el metro encendí un cigarrillo. El metro estaba abarrotado de gente cuando cogimos el vehículo que nos transportó desde la Plaza de Urquijo hasta el Centro.

Observé la gente que estaba alrededor y me fijé en un hombre de unos cuarenta y cinco años, pelo gris, andar tranquilo, vestía unos pantalones oscuros con zapatos marrón claro. Las uñas de ambos meñiques eran largas y puntiagudas. Llevaba una cazadora marrón oscuro con puños y cuello de cuero. Usaba gafas y portaba una corbata que cerraba el cuello de una camisa de seda color granate claro. Un reloj con cadena de piel se mostraba en su muñeca, fuerte por el trabajo de muchos años. Conversaba con su familia ajeno a su observador. Estaba preocupado. Igual que el resto de la gente. Apenas había movimiento y, sin embargo, la gente no paraba de desplazarse desde origen a destino.

Un silbido algo estridente anunció la inminente llegada del convoy. La gente comenzó a amontonarse cerca del precipicio que dirigía a las vías.

Se abrieron las puertas con metódica precaución, pues un espacio separaba el vagón del andén y la gente se hallaba aprisionada, y nos dispusimos a entrar cuando una ola de indescriptible calor nos azotó la cara con la fuerza de varios ciclones. Ya dentro ocupamos un par de asientos libres en espera de la aulladora llamada anunciando la inminente salida. Nos dispusimos, pues, a llegar donde debíamos ir, con calma y paciencia.

Sobre la marcha, una rubia de aspecto frágil y gran cariño por los niños, unos veintidós o veintitrés años, facciones regulares y expresión sombría, nos preguntó acerca de una parada. Cortésmente, pero, le dije que no teníamos intención de conversar en aquellos momentos pues teníamos la mente en otra parte. Ella se disculpó amablemente. “No tenía que haberlo hecho”, pensé en aquel momento.

Durante varias paradas la gente iba y venía. Nadie sabía con exactitud qué buscaba. Nosotros estábamos llegando a nuestro destino.

- La siguiente es la nuestra.
- Lo sé –contesté.
- ¿Sabes? Hace tiempo que no vamos a tomarnos unas copas por esos bares de abajo. ¿Mañana?
- Si no surge ninguna complicación me gustaría. Debes sentirte orgulloso. ¡Alguien podrá sacarte dinero sin que le vayas a denunciar!
- No creo que lo vaya a hacer. Una persona como yo le…
- Lo siento, es nuestra parada.
- Usted primero, señora –le ofreció a una señora mayor.
- Gracias, chico –respondió la señora.
- Una buena acción para un buen personaje como tú –inquirí- No suele haber mucho muchacho como tú últimamente.
- Gracias, pero para ti soy tan hombre como tú.
- Quizá con una paliza de más.

Saliendo y esquivando los golpes de Carlos nos cercioramos que la policía urbana estaba dentro del metro. Una extraña acción para un cuerpo tan urbano. Si fueran los nacionales no extrañaría tanto pero los tiempos cambian. Estaban investigando a todos los que entraban. Buscaban algo. Le dije a Carlos:

-Corre, tengo un presentimiento.

Corrimos a lo largo del interminable pasillo para salir al exterior. Llegamos al Centro entre zancadas y carreras. Un policía me dio un codazo. Había un cordón policial.

lunes, 10 de febrero de 2014

Un paseo por el corazón nº 3

Cómo te llegué a querer
10 de Febrero de 2014

Duro es para la gente poder vivir sin recordar los momentos de soledad pero más duro es recordar amoríos perdidos, ráfagas de sentimientos convertidas en avalanchas, murales de corazones acabados en la papelera, hilachas largas de cabellos cortadas para mantener una familia.

Mi última compañía fue "ella", era morena con el pelo largo y liso, delgada y robusta a la vez, los ojos tintábanse de un oscuro brillante y la mirada pedía compasión a golpes de sentido. "Ella" era única para mí y no supe guardar el tesoro.

Pero cómo la conocí es lo más misterioso, ni yo llego a recordarlo.

Aunque ya cinco años pasaron desde nuestro primer encuentro a solas, como amigos que quieren conocerse, y dos años con ella que fueron los mejores de mi vida, acariciándola, queriéndola, amándola.

Comenzó todo como una simple salida: ir a tomar algo, charlar, pasear. Más tarde se convirtió en una costumbre quedar tal día a tal hora e ir siempre a un lugar diferente.

Y llegó lo inesperado: no sabíamos dónde ir para no repetir ninguna tarde. Y yo le sugerí ir al lugar donde ella me besó por primera vez y donde yo le declaré mi amor. Le dije que estaba, desde hacía tiempo, enamorado de ella pero que no le comenté nada por temor a perderla como amiga.

Pero aquella tarde en aquel café fue mágica pues estuvimos hablando hasta que nos hartamos y lo pasamos muy bien. Entonces empezamos a salir. Cuando ella tenía algún problema o alguna distracción me la contaba y yo la besaba suave y dulcemente en los labios, la acariciaba melosamente y le decía frases bellas para tranquilizarla.

miércoles, 5 de febrero de 2014

El Columnista nº 10

El Columnista nº 10

5 de Febrero de 2014


Los cielos ya no son admirados como lo fueron antaño. Ahora ya no brillan los luceros que inspiraban bellas palabras o emocionantes amoríos.

Ahora los cielos están cubiertos por el producto de generaciones, la polución del desarrollo y las tecnologías absorbentes.

Ya no habrá más melancolía siquiera al pasear por la playa, plagada de desechos y basura o llena de incívicos jóvenes que se dan a los vicios a tempranas edades.

Y los montes han dejado de ser lugares apacibles donde poder admirar la naturaleza, ahora calcinada por los llamados errores humanos.

Hemos destrozado la belleza de la vida y nos autoproclamamos inteligentes pero no mostramos tal don cuando la tierra brama en nuestra contra o cuando los mares nos castigan por los vertidos y las infamias.

Acabaremos regresando algún día a los viejos hábitos, volveremos a poblar las llanuras de colorida vegetación y tendremos los pastos verdes para que los animales retocen en él.

Al menos, los sueños nadie nos los puede quitar.

viernes, 31 de enero de 2014

Avances: Febrero '14

Febrero 2014

Seguimos en nuestro esfuerzo por traer buenas letras para vuestra lectura y disfrute.

Continuamos este año en el segundo mes (que parece ser ayer cuando aún estábamos estrenando el blog) y lo hacemos con una nueva publicación. ¡¡ Porque ya llevamos dos años !! Además, podremos disfrutar de las últimas letras de "El Columnista" antes de que deje paso a otro invitado.


Sin más, os dejo a la ansiosa espera de vuestras publicaciones favoritas.
Día 5: Décima y última entrega de nuestra estrella invitada, El Columnista.
Día 10: Tercera entrega de la serie de relatos de amor, "Un paseo por el corazón". El capítulo de hoy: "Cómo te llegué a querer".
Día 15: Segundo capítulo de "Novela en capítulos cortos". Apenas hemos empezado y ya tenemos a los primeros pesonajes y el primer fin de capítulo intrigante. ¿O no? Veamos cómo continúa la historia.
Día 20: Nueva publicación quizá considerada no apta para menores aunque ya saben ellos más que nosotros sobre ciertos temas. "Fantasías" irrumpe en nuestro blog para darnos la posibilidad de descubrir qué fantasías corren por el mundo. Mejor dicho, por la mente de muchos.
Día 25: Seguimos con la serie semi-negra "Últimos Pensamientos" con un relato inquietante, "Duerme Plácidamente".
Día 28: Avance del próximo mes de Marzo de 2014.
Como siempre, mi más sincero agradecimiento a quienes me seguís, así como a quienes entran esporádicamente y disfrutan con nuevas letras mías.
rpPaco
Producciones Caponata 2014

sábado, 25 de enero de 2014

Últimos Pensamientos nº 6

Últimos Pensamientos

Única salida


25 de Enero de 2014

Con sonrisa contagiosa atendía a los clientes. Mantenía una fugaz pero eficaz relación de confianza con las personas que iban a tomar algo. No hacía falta inventar historias para llamar su atención, con una sencilla sonrisa podía enamorarla.

Era morena, de cuerpo esbelto y andares gráciles; se movía entre las sillas como si una extensión de su cuerpo fueran: no tropezaba con ellas.

No le gustaba su trabajo pero adoraba al ser humano y la comunicación y ésa era su arma y fuente de poder. Con ella podía alzarte hasta estados sublimes de gloria o hundirte en la más profunda de las miserias.

Su mirada inspiraba cariño y ternura pero sólo se la ofrecía a quien consideraba digno de ella. Por el contrario, mostraba una indiferencia no desagradable a quien intentaba hacerse el simpático.

Ella era así, una joya de incalculable valor con secretos y misterios que no dejaría adivinar.

Cuando apareció por la puerta aquel joven con mirada perdida y ausente, ella supo que algo iba mal. Fue a atenderle atenta al máximo a todo tipo de detalles, descuidando, por primera vez, su simpatía.

Él era un personaje bastante ridículo, barba descuidada, ropa libre al viento y gestos mecánicos, casi forzados. Se llenaba el local de gente que iba a ver el partido y él seguía con mirada distraída, sin importarle lo que hubiera a su alrededor.

Poco a poco se fue convirtiendo en un rincón más de aquel sitio, atestado de gente, bullicio de voces y ánimos, sin importarle en apariencia que lo apartaran de la vida social.

Ella lo observaba y notaba cómo un sentimiento incontrolable invadía todo su ser. Continuaba manteniendo esas atenciones a todo aquél que llegaba, haciéndole partícipe de alegría pero en el fondo se daba cuenta que aquel extraño no debía haber venido.

Comenzó a notar que le faltaban fuerzas para continuar, un desasosiego le recorría el cuerpo dejándole una sensación de malestar. Cuando el joven se dispuso a pagar, un escalofrío le recorrió de arriba a abajo, pero poco a poco fue desapareciendo mientras el extraño abandonaba el recinto.

Al ir a limpiar la mesa que ocupaba vio que había dejado un papel dispuesto para que alguien lo cogiera. Por un instante, sensaciones incontrolables debatían tomar el control de su mente y, en un acto reflejo, cogió el papel y se lo guardó.

Cuando terminó su trabajo se fue a casa, con extraña ansia por llegar. Se sentó en el sillón y sacó el papel del bolsillo del pantalón donde lo llevaba guardado y lo leyó:

"Te amo, siempre te he amado y siempre te amaré. Sé que soy el único capaz de desarmarte de ese valor tan grande que tienes y por ello no volverás a verme más. He comprendido que no hay persona en el mundo que merezca soportar mi dolor. Esto no es un "adiós", sólo es un "hasta la próxima vida"".

Con melancolía en los ojos dejó el papel y cogió un retrato de ella con un muchacho lleno de vida. Comprendió que aquel joven había sido su novio. No supo aceptar su ruptura después de aquel incendio. Quedó desfigurado y se volvió malvado.

Esa noche, en lo alto de un edificio, se veía una sombra de alguien que iba a acabar con su eterno sufrimiento.

Sólo una caída y una vida sería salvada.

La de su amada.

lunes, 20 de enero de 2014

El Espejo

El Espejo

20 de Enero de 2014

Todos van sin pensar en cuál puede ser su destino inmediato. Caminan con paso ligero sin saber que les puede costar la vida o, quizá, algo más. Porque nunca se sabe lo que puede ocurrir, lo que el destino nos depara. Pero ellos continúan su camino sin más preocupaciones que la de llegar a casa y no hacer nada. Bastante han hecho por hoy.

Yo continúo observando las idas y venidas de personas que, ocasionalmente, se paran delante de la tienda, como si nunca hubieran visto nada igual. Se miran entre ellos, asienten con la cabeza en un gesto perdido y siguen a donde la vida no está segura.

Llevo haciendo esto desde que vi la luz del día por primera vez, no me he ido nunca de aquí y, sin embargo, conozco mejor el carácter humano que muchos de los sociólogos que estudian a la humanidad. Yo no he estudiado, sólo observo y compruebo cuán frágil es esta existencia, cuán vano es el intento inútil de hacer algo productivo.

Yo sigo aquí, esperando que llegue mi hora, pronto llegará. Lo sé. Es algo que ellos no sabrán nunca, que llega. Simplemente les llegará y será demasiado tarde para ellos. E intentarán en vano volver hacia atrás en el tiempo para borrar esas cosas horrorosas que han llegado a hacer. Sólo podrán lamentarse y dejarse llevar guiados por los espíritus que habitan este mundo.

Y cuando llegue la hora estaré tranquilo porque mi vida ha cumplido su cometido, ha dado esperanzas a aquéllos que nunca la tuvieron, ha dado alegrías a los decepcionados de la vida. Sólo eso. Nada más. Nunca he podido disfrutar de recibir esas sensaciones pues, como espejo que soy, no me puedo reflejar en mí mismo. Sólo a los demás.

miércoles, 15 de enero de 2014

Novela en capítulos cortos nº 1

15 de Enero de 2014

- CAPÍTULO PRIMERO -

Era una extraña tarde invierno. El cielo se cerraba con una creciente oscuridad. La gente ultimaba sus compras en pos del año nuevo. Nadie quería quedarse sin las uvas, que estaban caras pues ese año había sido malo para las cosechas: días llenos de agua como los océanos  o días secos como un desierto. Pero la gente compraba con ese afán que tanto caracteriza al género humano del resto de las especies.

Veíame al lado de Correos intentando disimular mi sorpresa cuando apareció aquella mujer. Con su diminuta piñada escondida por una sonrisa áspera como las arrugas de su frente pasaba desapercibida de todos. No hacía más que hablar a aquellos que la rodeaban sin saber siquiera de su vida. Durante un rato estuvo jugando en una de las grandes del “doble-o-nada”. Gastó más de lo que recibió y jugó lo que ganó. Llegado a tal punto dejó la máquina y se fue al estanco a comprar tabaco y unos sellos pues quería mandar cuanto antes unas felicitaciones navideñas. La familia no se acordaría de ella pero insistiría. Mientras, fuera, caía la nevada. Se cubrían los rascacielos de blanco presagio y la gente se arropaba por el helado frío.

Tomando unos cafés y charlando sobre nuestras respectivas vidas estábamos al resguardo de la nieve, en aquel café.

- Carlos, ¿cómo te va la vida, chico? Parece que te hayan atropellado con un carrito de la compra.
- No me cuentes, tío, he venido de hacer una llamada al trabajo y me han dicho que hasta Febrero no puedo pasarme otra vez. Han puesto un sustituto que, según parece, es mejor que yo. No sé qué hacer para ganar dinero. Mi mujer, Gari, va a dar a luz dentro de poco y, como no tenga trabajo, me las veo y me las deseo para sacar adelante mi familia.
- Supongo que te interesará la oferta que te haré.
- ¿Cuál es?
- Que trabajes conmigo como ayudante. No tendrás contrato ni avales pero te pagaré. Necesito alguien que me acompañe los días que no tengo nada que hacer. Los días ágiles necesito un chófer y tú, si me acuerdo mal, eres un chófer titulado.
- Bueno, supongo que sí, pero déjame consultarlo con Gari. Quiero que lo sepa. Ya sé que confía en ti pero necesito hablar con ella.
- Tranquilo, hasta dentro de unas dos semanas no creo que tenga nada entre manos. Y tú, David, ¿por qué tienes esa sonrisa en la cara?
- ¿Puede ser por un aumento de sueldo acompañado de un ascenso o es que me estoy volviendo majareta por momentos? ¡Soy el jefe de mi empresa!
- Pues ya sabes, hermano, -replicó Carlos- ahora estoy en el paro y necesito algo que me ocupe el día. Si no resulta lo del abogado necesitaré ayuda del empresario. Y no me gustaría tener que pedir el reemplazo en el cuerpo de chóferes de limusinas.
- No te preocupes, hermano, hablaré con mi feje y obtendré permiso de aquí a dos semanas para renovar la plantilla. ¡Hay una pandilla de gandules impresionante! Están cobrando más de veinte de los grandes sólo por comer un bocadillo, revisar las máquinas y hacer bulto. Ahora que yo podré rascarme los zapatos y humillar a los que están debajo de mí haré lo que siempre he creído que se debía haber hecho.
- Y, sobre todo, te apoderarás de un abogado, por las trifulcas. –Señalé yo.
- No me olvidaré de medir cautelosamente las dos bazas, si a eso te refieres. No haré ningún despido injustificado ni echaré a nadie necesitado del dinero. Pero los gorrones que lamen los culos de los jefes por no hacer nada y se ganan la simpatía de ellos, a esos sí que les pondré bien prietos lo pantalones. Se creerán que son toreros de lo ajustados que los llevarán.
- Bueno, -remarqué- ya es hora de ir saliendo que llevamos más tiempo aquí que los camareros. David, dale una propina módica, como de veinte duros. Mañana pago yo.

Con esto nos levantaron los tres y nos dirigieron a la salida. Sin embargo, al llegar a ella, David se dio cuenta que se le había olvidado la chaqueta. Al ir a recogerla no reparó en la mujer que le miraba con ansia de ligárselo.

viernes, 10 de enero de 2014

Un paseo por el corazón nº 2

El amor es joven
10 de Enero de 2014

Era una noche brillante. Apenas se vislumbraba la luna.

La música sonaba al compás de los cuerpos de aquellos jóvenes. Tienen toda la vida para aprender que el sentimiento ha de ser mutuo.

Sin dejar de lado las rencillas que tenían se pusieron a bailar. Se miraron a los ojos y algo les dijo que estarían juntos para siempre. Sin dirigirse apenas la palabra continuaron bailando, el uno junto al otro.

Cuando terminó la canción se fueron a sentar.

Una estrella fugaz cayó en el cielo y María pidió un deseo. Esperó durante unos minutos. Al fin, David la miró fijamente a los ojos, que se encontraron con los de María.

Ella comprendió lo que pasaba y se sintió feliz.

Él acercó a sus cabellos rubios sus manos, grandes pero cuidadas, y fijó la mirada en aquellos preciosos ojos verdes.

Acto seguido unió sus labios a los de ella, besando fuerte pero tranquilo, y con pasión mesurada.

Pasadas las horas se declaraban amor eterno bajo la luz de la luna llena.

sábado, 4 de enero de 2014

El Columnista nº 9

El Columnista nº 9

5 de Enero de 2014


“Eres un hijo de mil padres” fue una famosa frase cinematográfica que, leída con buenos ojos, viene a certificar la más famosa frase familiar: “Madre no hay más que una”.

A las madres las tenemos presentes toda la vida porque nos cuidan desde que nacemos, nos mantienen, nos educan y enseñan a ser personas, nos insisten para que seamos mejores, se preocupan cuando cometemos errores y nos apoyan incondicionalmente.

Cuando nos independizamos y creamos nuestra propia familia también la tenemos presente, pedimos consejo para decorar la casa, para llevar las cuentas, para que se quede con los nietos mientras trabajamos.

Y cuando nuestros hijos se independizan, tenemos a nuestra madre a nuestro lado para criticar a esa juventud y recordar cuando éramos jóvenes, pues la vida entonces era más fácil y mejor.

No hay mayor homenaje a una madre que tenerla presente en nuestros actos cotidianos.

Madre sólo hay una, es un tesoro y debemos cuidarla como se merece.