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martes, 30 de abril de 2013

Avances: Mayo '13

Avance

Mayo 2013

Seguimos en nuestro esfuerzo por traer buenas letras para vuestra lectura y disfrute.

Este mes tenemos una nueva publicación que, seguro, hará las delicias de más de uno. nuestro invitado especial, "El Columnista", nos deleitará con palabras y frases involucrando ideas y demás.


Sin más, os dejo a la ansiosa espera de vuestras publicaciones favoritas.
Día 5: Nueva publicación a cargo de un invitado especial: El Columnista.
Día 10: Seguimos con esta sección de "Te Amo por Momentos" con "Momento 3".
Día 15: la tensión sube en el capítulo 14 de "El Secreto" y la historia continúa complicándose más.
Día 20: "Rompecorazones" continúa, con emociones y corazones rotos, en el tercer capítulo.
Día 25: Capítulo 4 de "El Día Señalado", con un final inesperado.
Día 31: Avance del próximo mes de Junio de 2013.
Como siempre, mi más sincero agradecimiento a quienes me seguís, así como a quienes entran esporádicamente y disfrutan con nuevas letras mías.
rpPaco

jueves, 25 de abril de 2013

El Día Señalado 4

EL DÍA SEÑALADO

Capítulo 3

25 de Abril de 2013



El salón ocupa, prácticamente, la mitad de la planta baja, con salida a una extensa terraza donde se puede disfrutar de los días soleados, al igual que se puede pasear por los jardines que, a partir de allí, se extienden verdes y frondosos.

El salón está distribuido en tres ambientes diferentes, separados entre sí por vistosas plantas de agradable olor. Una gran barra a la izquierda sirve de enlace entre las mesas que se ocupan para los almuerzos y meriendas y la pequeña, pero eficiente, cocina.

El suelo viste una gran alfombra roja, adecuándose a los tonos crema de las columnas y el techo. Las mesas y las sillas intercambian el blanco con tonos amarillos y naranjas, haciendo un cuadro de lo más llamativo.

Continuando este espacio hacia el fondo, varios sillones y sofás permiten disfrutar cómodamente de la lectura de los diarios y revistas que en un expositor están, así como del gran número de libros que en los estantes de la pared se encuentran.

El suelo es de un verde más bien apagado, haciendo juego con el color de los estantes de la pared. El marrón en sus más variadas tonalidades, domina el conjunto de este espacio, añadiendo adornos con diferentes tonos de verde para asemejarse a un tranquilo bosque.

El resto del salón está iluminado casi en demasía, con varias mesas y sillas dispuestas para los diversos juegos en que pueden, y casi deben, participar los clientes del hotel. Al fondo del recinto, tres puertas de cristal con apertura y cierre automáticos dan paso a los cuidados jardines que albergan paz y tranquilidad para pasear por ellos.

Ya empieza a notarse el movimiento de los clientes y los empleados dispuestos para prepararse para las partidas, disponiendo de las mesas para los diversos juegos de que se compone la reunión.

Los señores de Cortija, después de haber almorzado, se dirigen al salón ante los saludos de los empleados y el reconocimiento de varios clientes, casi a la par en que Paco entra y se dirige a la mesa de los clientes importantes.


sábado, 20 de abril de 2013

Rompecorazones nº 2

Capítulo 2

Paco, sin excusas

20 de Abril de 2013


Toda su vida amorosa giraba entorno a las excusas. Había oído infinidad de ellas y prácticamente se las sabía todas.

"Me gustas como amigo" era la más tierna de todas, con ella conseguían decirle que no lo querían tener cerca suyo.


Al principio le costaba comprender que no quisieran salir con él, que prefirieran ser "amigos" y después si te he visto no me acuerdo. A la tercera vez ya adivinó el complejo significado de dicha frase.

Otra frase que no entendía bien era "Es que tengo novio". Vale. "¿Y si no tuvieras novio?" preguntó un día a una de ellas. "No lo sé", le respondió. Es decir, que vaya suerte tenían esas chicas de tener novio, así no necesitaban buscar excusa alguna.

Paco continuó en su empeño por salir con alguna chica y se fue encontrando clásicos del tipo: "Mi madre no me deja salir", "Los fines de semana me voy fuera" o "Yo no salgo, me quedo en casa para estudiar".

También reconoció que existen excusas sinceras. La más representativa era "Casi no nos conocemos". Y cuánta razón tenían, no las conocía a ellas, ni ellas a él.

Paco siguió insistiendo, tanto, que hasta a su amor platónico de entonces le pidió para salir ... ¡7 veces! ... ¡¡en 7 meses!! ... Ella era de lo más esquiva posible: "Ya he quedado".

La última vez que lo intentó, la excusa cambió: "Me estoy lavando el pelo" ... ¿y cómo podía estar lavándose el pelo y contestar al teléfono? ... bueno, vale, iba a lavarse el pelo después de colgar ... Eso no desanimó a Paco, que la llamó dos horas después y escuchó: "Me estoy lavando el pelo" ...

Ahí fue cuando se dio cuenta que a esa chica no le gustaba ni su voz. Pero tampoco se desanimó ... sólo tuvo su primer bajón "amoroso". De ahí en adelante conservaría las excusas ya oídas e intentaría relacionarlas con sus futuras víctimas (como comenzó a llamarlas).

Empezó a salir de discotecas y comenzaron de nuevo las excusas; éstas, más renovadas: "No me gusta bailar", "Sólo vengo de acompañante", "Mi novio es ése de ahí", "¡Ja!" ... en las discotecas, con poca luz y seguían rechazándole.

Pasó el tiempo y se dedicó a agasajarlas con poesías escritas por él y comenzó a recibir frases bonitas (algo que no había oído antes) como "Qué bien escribes", "Es un detalle de tu parte", "Me ha encantado" o "Eres un chico muy majo" pero, aparte de eso, las negativas volvían a repetirse.

Pasaban los años y pudo, al fin, salir con alguna que otra chica: la amiga de una, la hermana de un amigo, una amiga de la primera, una chica por correspondencia, una chica ligera de cascos y otra chica por correspondencia. Seis rolletes, cada cual con su historia, que poco duraron.

Entonces llegó Internet a su vida y, con ello, la posibilidad de conseguir algo ... una chica con la que estuvo tres años, dándose cuenta al final que no iban a ninguna parte (como con las anteriores).

Ya con más calma, casi como un juego, continuó con sus pequeños intentos, siendo selectivo y prudente, cosa que no lo fue antes.

Hasta que un día comenzó a entablar una pequeña relación ficticia y virtual con alguien a quien creía especial. Fueron muchos los mensajes, varias las horas que pasaron juntos.

Paco se olvidaba de su mísera vida amorosa para empezar a entregarse a esa chica que le desvelaba el sueño, que le inspiraba tiernas palabras y que le sacaba una sonrisa en sus peores momentos.

Como canta la canción, "Poco a poco se enamoró de ella".

Un buen día decidió dar un paso adelante y quedó con ella para invitarla al cine, una cena en un buen sitio y luego un poco de baile. Cuando la acompañaba a casa, a altas horas de la madrugada, se declaró ante ella. Ella le miró fijamente y le dijo:

- Ahora sabes lo que yo sentí por ti hace quince años, cuando nos conocimos por primera vez y fuiste tan amable conmigo para luego olvidarte de mí. Creo que ya has llegado adonde más te dloerá. No voy a volver a verte porque, desde que me dejaste, juré vengarme. Y ahora es el momento: ya no te quiero ver nunca más.

Y, mientras ella se marchaba, Paco permanecía quieto, callado, notando cómo toda su existencia se desvanecía y su pequeño corazón se rompía.

lunes, 15 de abril de 2013

El Secreto nº 13


Capítulo 13
15 de Abril de 2013

Maldito cerdo asqueroso! Míralo ahí, inconsciente, bañado en su propia sangre. Ya sabía yo que es un cobarde, pedir clemencia, llorando como un niño. Debería despedazarlo vivo, haciendo que sufra como nunca antes haya sufrido.

He tenido que noquearlo cuando gritó, antes de que nadie le oyera, después del disparo que oí. Creía que la época de caza había terminado. Quizá sea un furtivo. Aún así, he de asegurarme de seguir oculto, hasta mañana.

- ¡Ja, ja, ja! Mañana será el gran día. Seguro que vendrá su querido hermano y su hermanita, la asquerosa de Sonia.

Mierda, no debo hablar tan alto, no sea que el furtivo ése me oiga. Voy a inyectarle otra vez el sedante, para que me deje dormitar un poco. Tengo que bajar a la cocina a buscarlo y a comer algo. No he probado bocado desde esta mañana que secuestré a este asesino. Debo reponer fuerzas para el gran acto final y serán tres las víctimas. O cuatro, si viene el "pegajoso".

Tengo suerte de conocer la casa a oscuras, así no me expongo a encender una luz y que me descubran. No sé cuán cerradas estarán las paredes, puede haber un resquicio a causa del deterioro, no quiero arriesgar. Por suerte esta habitación la sellé a conciencia y el fuego no me delatará.

¿Eh? ¿Qué es esa luz que hay abajo? Parece que hay alguien en la casa, creo ver varias sombras ...

¡Joder, que suben! Apenas los oigo, no hablan entre ellos o lo hacen muy bajo e intentan no hacer ruido. ¿Habrán oído los gritos de Juan? Mierda, para esto no estaba preparado.

Me volveré a la habitación y esperaré a que se vayan. Si no hago ruido no vendrán.

¿Y qué hago con este fuego? Ahora no puedo apagarlo; si lo hago, luego no podré volver a encenderlo. Mejor taparé el agujero de la llave y así no verán nada.

Venga, un poco más, ya casi está.

¡Mierda! Maldita vieja puerta, mira que crujir ahora ...

Espero que esté bien tapada la cerradura ...

No oigo nada. Seguro que no han oído el crujido. Espero que no lo hayan oído.

¡No! ¡Quieren entrar! Ese maldito pomo oxidado, joder, cómo chirría ...

miércoles, 10 de abril de 2013

Te Amo por Momentos - 2

Momento 2

10 de Abril de 2013



Me gustan las curvas de tus nalgas, el sinuoso movimiento de tus caderas, la insinuante sensualidad de tus pechos, tu caminar atrevido y directo, tu melena que ondea el viento descubriendo una fugaz mirada que, de cierto, muestra eterno enamoramiento.



rpPaco

viernes, 5 de abril de 2013

El Poeta Errante nº 10



El Décimo décimo
5 de Abril de 2013
Se acercan las navidades en el décimo mes después de la famosa cuesta de Enero y decaimiento de Febrero. Y no hay mortal que no se regale con un décimo de lotería. Porque la suerte es para quienes la tienen pero siempre puede dar una sorpresa. Y bien nos gustaría ser nosotros los agraciados con esos premios que, en buena parte, solucionarían nuestros problemas.

Estamos acostumbrados a agrupar las cosas para nuestro mejor entendimiento del conjunto.

Nuestras medidas favoritas las tomamos por decenas, a excepción de los huevos (o bien por pares o por docenas) y de las lentejas (nunca dejaremos de lado a la libra). Debe ser por eso que la informática aún no nos entra en la mollera; eso de sistemas en base dos, en base octal o hexadecimal no es algo que dominemos (de momento).

Y todo termina.

Al igual que el año, todo acaba, y mi pluma no iba a ser diferente. He dejado mis pensamientos e ideas plasmadas durante diez blogs, capítulos, minirelatos o entregas (llamadlo como os plazca). Sé que la suerte no está conmigo; aun así compraré un décimo este año, a ver si se gana siquiera un filete para celebrarlo.

Gracias por vuestro seguimiento y el adiós viene en diez, nueve, ocho, siete…

El Poeta Errante

domingo, 31 de marzo de 2013

Avances: Abril '13

Avance

Abril 2013

Seguimos en nuestro esfuerzo por traer buenas letras para vuestra lectura y disfrute.
Este mes seguimos ocn las publicaciones en curso pero, por desgracia, tendremos que despedir uno de los blogs porque llega a su final. Para el siguiente mes esperamos poder estrenar otra publicación que, de momento, está en reserva.
Además, anunciamos desde aquí la futura posibilidad de descargar las publicaciones en formato PDF, para que podáis tener vuestra "revista" mensual disponible en cualquier momento y podáis releer blogs ya publicados sin necesidad de conectaros a Internet. Pero, de momento, es un proyecto.
Sin más, os dejo a la ansiosa espera de vuestras publicaciones favoritas.
Día 5: El Poeta Errante se despide con su décimo y último blog.
Día 10: Seguimos con esta sección de "Te Amo por Momentos" con "Momento 2".
Día 15: Por fin han entrado en la casa y la misma da más miedo que la propia oscuridad. ¿Qué nuevas sorpresas nos depara el capítulo 13 de "El Secreto"?.
Día 20: "Rompecorazones" continúa, buscando aliviar la tensión de la miniserie con un capítulo más ligero.
Día 25: Capítulo 3 de "El Día Señalado" donde seguimos las aventuras en la vida diaria de Paco.
Día 30: Avance del próximo mes de Mayo de 2013.
Como siempre, mi más sincero agradecimiento a quienes me seguís, así como a quienes entran esporádicamente y disfrutan con nuevas letras mías.
rpPaco

lunes, 25 de marzo de 2013

El Día Señalado 3

EL DÍA SEÑALADO

Capítulo 2

25 de Marzo de 2013



Los señores de Cortija son un matrimonio singular. Él desciende de las más altas clases aristócratas mientras que ella proviene de una humilde familia de recolectores. Verlos a los dos es ver la riqueza y la pobreza en perfecta sintonía; los buenos modales y los momentos más agradables, juntos para armonizar.
Como siempre que venían, Paco se encargaba de que su estancia fuera lo más acogedora posible, sin olvidar el protocolo.
En esta soleada mañana el rostro del señor de Cortija se ve extrañamente risueño. "Habrá tenido experiencias placenteras", piensa Paco.
- Buenos días tengan, señores de Cortija.
- Buenos días, Paco -contesta el señor de Cortija- esperamos el mejor servicio, como siempre.
- A su disposición para lo que haga falta -responde Paco, dirigiéndose a la señora de Cortija- A sus pies, señora, pero permítame antes besarle la mano.
- Una de cal y otra de arena -dice la señora de Cortija, sonriendo- ¿Qué sería de nuestra estancia sin tu presencia?
- Seguramente más amena y divertida -apuntilla con una sonrisa el señor de Cortija- pero cada uno hace lo que puede.
- Ahora mismo les llevo el equipaje mientras ustedes toman el almuerzo -dice Paco.
- Muy bien, nos vemos después para la partida.
Dicho esto, los señores de Cortija se dirigen hacia el gran salón donde almorzarán antes de empezar el tiempo de entretenimiento, participando el señor de Cortija en el torneo de cartas.
Paco coge uno de los carros portaequipajes, coloca las maletas de los señores de Cortija en él y se dirige al ascensor. Sube hasta la última planta, donde cada habitación equivale a cuatro de las de las restantes plantas. Entra en la habitación "Flor y Nata" y coloca el equipaje de los señores de Cortija como de costumbre: el maletín en el despacho, las dos bolsas de mano en el grandioso baño, las tres maletas en el armario-estancia de la habitación y las dos cajas en el salón, cerca del mueble-bar.
Una vez termina, recorre el camino a la inversa para dirigirse al salón donde tendrán lugar las partidas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Rompecorazones nº 1

Capítulo 1

Vanesa, la sufridora

20 de Marzo de 2013
Vanesa pasaba el día a día en su casa, saliendo únicamente para comprar lo necesario y el tiempo justo para poder mantener las tareas domésticas listas y la comida de su marido preparada.
Vivía en un mundo donde sólo existía lo que ella conocía. Se levantaba todos los días para prepararle el desayuno a su marido, le preparaba la ropa y el almuerzo y, cuando él se iba, Vanesa hacía las camas, la colada, planchaba, limpiaba las habitaciones y el baño. Salía a comprar las cosas justas y necesarias que, previamente, su marido le había indicado.
No podía salirse del dinero que le dejaba cada día, debía sobrar. Para el niño. Pero no vendría hasta que fueran los afortunados para ello. Su marido le había dicho que era cuestión de tiempo, que no dependía de ellos. Ella creía a pies juntillas a su marido. Era lo único que tenía.
A veces recordaba cosas de su pasado, sus primeros recuerdos en el orfanato, las palizas que recibía de las monjas. "Es voluntad de Dios", decían ellas. Recordaba cómo pasaba el dia limpiando y lavando, fregando y rezando. Nadie la quería adoptar y tuvo que estudiar por las noches para poder ser casada cuando tuviera una edad. Aprendió las labores de un ama de casa, de una esposa, de una madre. Aprendió a coser, a cocinar, a planchar. Aprendió a golpes, a bastonazos, a puñetazos y puntapiés. Aprendió que un golpe significaba "malo".
Se despertó de sus recuerdos y fue a comprar siguiendo la rutina que había aprendido, a golpes, durante los últimos diez años. Primero la fruta y la verdura; luego la carne o el pescado; por último, el pan. Así se mantendría caliente hasta que llegara su marido.
Volvía a casa, sin hablar con nadie, y preparaba la comida, con tiento y cuidado para que quedara perfecta. Luego limpiaba la cocina y quitaba el polvo a tiempo de llegar su marido. A veces volvía a recordar los primeros días de casada. La primera comida que preparó, su marido la tiró al suelo y le gritó, le gritó tan fuerte que aún lo escuchaba:
- ¿Esta mierda es lo que me das despues de trabajar como un mulo? ¿Qué crees que hago, descansar todo el día? Mira que mereces mil palizas por esta bazofia ...
Aún se estremecía al recordarlo.
Recordó el día que le puso especias a la comida. Entre puntapiés y puñetazos, su marido le gritaba:
- ¿Quieres matarme? No sirves ni para hacer algo tan simple. ¡Insensata! No mereces ni el nombre que llevas.
Regresó a la normalidad al oír las llaves.
- ¿Cómo te ha ido el día?
- Como siempre, no sé por qué cojones preguntas.
- La comida ya está preparada.
- Sólo faltaría que no lo estuviera, no tienes otra cosa que hacer.
- Aquí tienes lo que ha sobrado de la compra.
- ¿Sólo esto? ¿Tú quieres arruinarme? Si no fuera por el niño ...
- ¿Y cuándo tendremos ese niño?
- Tú dame de comer y no te preocupes de lo que no sabes. Con esa actitud tuya no lo tendremos pronto, seguro.
Vanesa calló y se fue a la cocina para ponerle la comida a su marido. Cuando hubo comido le retiró los platos y el marido le dijo, entre risas:
- Hoy tienes suerte, ha quedado comida para ti. Ten cuidado, no te lo comas todo de golpe no vayas a engordar.
Y profirió una fuerte risotada. Vanesa se fue con los platos a la cocina, los dejó y cogió sus útiles de costura y se puso a coser en el suelo, a los pies de su marido mientras éste leía el diario.
A veces el marido leía noticias que lo exasperaban y profería puntapiés a Vanesa mientras ella callaba y seguía cosiendo. Luego, su marido se marchaba con sus amigos y Vanesa se quedaba sola en casa.
Aprovechaba para comer los restos que le dejaba su marido, el día que se los dejaba. Limpiaba los restos de la comida, fregaba la cocina, se sentaba en el suelo y seguía cosiendo.
Por la noche, cuando llegaba su marido, ella estaba esperándolo, a la puerta, sentada en el suelo. A veces entraba y le daba una bofetada o la empujaba al suelo. Otras veces le decía que se fuera a la cama y ella iba, se quitaba el camisón y esperaba. Esperaba a oscuras que viniera su marido y cumpliera con las obligaciones maritales.
Eran unos minutos llenos de movimientos salvajes, a veces golpes violentos, siempre palabras obscenas.
Y luego la noche, la eterna y negra noche.
Su marido durmiendo y ella a su lado, despierta, con el cuerpo sudado y babeado, a veces con morados, la mente siempre pensando en si existía algo mejor, en si esta noche habrían sido bendecidos y vendría ese niño.
Con el paso del tiempo había cogido miedo a su marido. "Sólo soy yo, que hago mal las cosas", se excusaba a sí misma.
Un día, Vanesa estaba preparando la comida, como todos los días, cuando oyó las llaves en la puerta.
- Hoy has salido temprano, estoy terminando de preparar la comida.
- ¿Temprano? ¿Qué coño te pasa, esperabas a otro o qué?
- No, que hoy has llegado antes y no he terminado de preparar la comida.
- ¡Coño, la furcia no ha preparado la comida! Ven aquí que te voy a enseñar, furcia ... ¡Qué, estabas con otro, ¿verdad?! Serás puta ....
Y le dio un puñetazo en la cara.
- Joder, mira lo que me has hecho hacer ... ¡Mierda! ... si es que las buscas ...
Vanesa cayó al suelo notando cómo empezaba a salir sangre de su nariz.
- Ahora tendrás que limpiar esta mierda, no te quedes ahí.
Y la empujo con el pie. Ella no daba crédito a lo que pasaba. Se levantó como pudo y fue a la cocina a lavarse la cara. Su marido fue detrás de ella.
- ¿Esta mierda me ibas a dar?
Cogió la sartén y golpeó con ella a Vanesa, que gritó al sentir en su piel el aceite hirviendo.
- ¡Calla, so puta, que me buscas y me encuentras ... no eres más que una zorra!
Vanesa no acertaba a distinguir nada, los ojos le escocían. Se tambaleó hasta reposar en la mesa donde cortaba la carne.
- Venga, cariño, no me provoques más. Hazme algo de comer, joder, que me estás cabreando.
Vanesa apenas entendía lo que su marido le decía.
- ¿Qué cojones te pasa ahora? Mírame ... ¡Mírame, te digo! ... ¿Estás sorda, golfa? ... ¡Que vengas, te digo!
La cogió del pelo y la estiró hacia sí.
Vanesa, en un acto reflejo, quiso asirse a la mesa pero como no veía apenas a causa del aceite que le había caído en los ojos, cogió el cuchillo.
Su cuerpo fue arrastrado con fuerza hacia el cuerpo de su marido.
Él tiró con más fuerza y ella giró hasta estar frente a frente con él.
De repente se hizo el silencio.
Su marido la soltó, se tambaleó hacia atrás y se miró el abdomen.
Sangre.
Un cuchillo clavado en su vientre y de él emanaba sangre.
Miró a Vanesa y se desplomó al suelo mientras balbuceaba:
- Me has ... matado ... hija de ...
Vanesa permaneció inmóvil.
Pasados unos minutos, Vanesa notó algo dentro de sí.
Acababa de perder lo único que tenía.
Acababa de matar a su marido.
Toda su existencia desaparecía mientras su frágil, inocente e ignorante corazón se rompía.

viernes, 15 de marzo de 2013

El Secreto nº 12


Capítulo 12
15 de Marzo de 2013

- ¡Ése es Juan! -gritó Sonia con nerviosismo- ¡Viene de dentro de la casa!
- En la casa no puede haber nadie. -dijo Anselmo- Lleva mucho tiempo deshabitada.
- ¿Y cómo estás tan seguro? -dijo Paco- ¿Qué más nos ocultáis?
- Yo no oculto nada, ya sabéis a lo que he venido.
- ¿Y ese grito? -dijo Eulalia dirigiéndose a su hermano.
- Ni tú ni yo hemos visto a nadie alrededor de la casa. Ni tampoco movimiento.
- Pero alguien ha gritado desde dentro.
- Vamos a ver -dijo Paco.
- ¿Estás loco? -dijo Roberto, saliendo de su silencio- Casi me mata este cabrón y ...
- Pero no te he matado, imbécil.
- ¡Callaos los dos! -gritó Paco- Aquí tendría que estar Juan y sólo hay una forma de saber si es él quien ha gritado.
- Yo no creo que haya venido Juan -dijo Roberto- y sea quien sea quien ha gritado no merece la pena arriesgar la vida ...
- ¿Por salvarlo? -dijo Sonia- ¡Yo sé que ha sido Juan, es su voz!
Y Sonia se puso a llorar. Paco la atrajo hacia sí, rodeándola con sus brazos, la mano puesta en su cabeza y dijo:
- Vale, yo voy a entrar. Quien quiera seguirme, adelante.
Dejó a Sonia y entró en la casa. Anselmo lo miró furioso y, apretando los dientes, entró detrás de él. Su hermana le seguía.
- Roberto, por favor ...
- Está bien, está bien. Pero no contéis conmigo para heroicidades.
- Gracias.
Y entraron en la casa.
La casa por dentro estaba casi oculta por la oscuridad a que había sido relegada, cerradas y tapiadas las ventanas. Paco alargó la mano y acertó a coger un candelabro donde él recordaba que debía estar. Encendió las dos velas que habían, tardando éstas en encender por el polvo acumulado en sus mechas, iluminando poco a poco el interior de la casa.
Todo estaba tal y como lo habían dejado tiempo atrás, ningún signo de que alguien hubiera estado por allí, ni siquiera de paso. En el suelo se veían vestigios de lo que pasó aquella noche, muebles rotos, cristales en el suelo, algún trozo de ropa casi oculto por el polvo, oscuras manchas de sangre en la pared.
Salieron del salón y fueron al comedor, donde las sillas y la mesa se veían igual de oscuras que el ambiente, sólo un poco grisáceas al acercar la luz y reflejarse en el polvo que las cubría.
Volvieron a la entrada y empezaron a subir los escalones que llevaban al piso de arriba, a las habitaciones, para seguir explorando. No habían oído más gritos desde aquel último socorro y ya dudaban si realmente alguien había gritado o había sido una alucinación colectiva.
La luz que emitían las dos velas apenas iluminaban dos metros, obligando a Paco a acercarse a las paredes para descubrir los pomos de las puertas de las habitaciones. Abrió la primera puerta y no había más que oscuridad. Continuó hacia la siguiente puerta, seguido de los demás, Anselmo el primero, y abrió la puerta para encontrarse con más oscuridad.
Un crujido les sorprendió y todos miraron hacia la negrura que llevaba a la tercera habitación. En medio de esa oscuridad vieron que algo destacaba, como un reflejo de algo luminoso, amarillento y rojizo a la vez.
Se dirigieron hacia allí, descubriendo que el reflejo salía de la pequeña hendidura que servía para una llave; el reflejo había cambiado a una emanación de luz de dentro de la habitación, tornando el ambiente que les envolvía en aire caliente.
Paco, con pulso firme y decidido, posó su mano derecha en el pomo y, mientras lo giraba, un chirrido oxidado sonó ...